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Norma Murillo: eterna campeona del básquetbol hondureño de ilimitada energía y espíritu olímpico

Durante varios años desempeñó con gran éxito el título de capitana de la Selección Nacional de Básquetbol de Honduras. Lleva 40 años de ser entrenadora y durante unos 35 años fungió como árbitro y en la actualidad busca entrar a la política.

 

Siendo una jovencita brilló en las canchas de baloncesto junto a su destacada hermana Indira Murillo (Q.D.D.G). A sus 57 años forma a nuevos talentos en su Escuela de Baloncesto Hermanas Murillo, y además, de su servicio a Dios y al prójimo, trabaja como ebanista en su taller de carpintería.

Tegucigalpa. Aun no llegaba a la escuela cuando ya había despertado en ella el espíritu competitivo. Las tardes de básquetbol junto a sus hermanos y papás, en el patio trasero de la casa, le generaba un deleite especial, y no pasó mucho tiempo para que Norma Suyapa Murillo Alvarado encestara sus mejores tiros de la mano de la Selección Juvenil de Honduras.

 

A partir de ese momento su amor por el deporte le llevaría a coronarse junto a su equipo en Campeonas Centroamericanas “y de ahí me llamaron a la Selección Mayor. Así que no tuve oportunidad de estar en otra selección juvenil, pero si en la selección mayor”, retos deportivos que llegaron antes de convertirse en una quinceañera.

 

Una jugadora incansable y disciplinada que llevaba a su equipo siempre a ganar logrando con ello incontables medallas, trofeos y placas de reconocimiento. Al ver hacia atrás de su vida deportiva rememoró que durante varios años se desempeñó como capitana de la Selección Nacional de Básquetbol de Honduras.

 

Así mismo, tiene 40 años de ser entrenadora y durante unos 35 años fungió como árbitro. Jugó en equipos de El Salvador, Guatemala, Costa Rica, y Nicaragua.

 

En su hoja de vida deportiva no solo presenta experiencia en el básquetbol, pues también se interesó en un momento por el fútbol, pero al final no le gustó y decidió mostrar su potencial en softball, juegos en los que permaneció por espacio de dos décadas “era la tercera base, era cuarto bate. Jugué con el equipo de la Fuerza Aérea, con el equipo del Chochi Sosa, que me llenaron de buenas amistades”.

 

Al conocer de su vida de entrenos y partidos podría pensarse en que dejó de lado su formación académica, pero no fue así, ya que luego de graduarse de Perito Mercantil y Contador Público pasó a las aulas universitarias donde obtuvo su licenciatura en Contaduría Pública y Finanzas.

 

"He recibido talleres, cursos, seminarios, no me canso de seguir aprendiendo y seguir fortaleciendo mi conocimiento".

 

Inicios de su formación deportiva

Luego de cursar el sexto grado, en la Escuela 14 de Julio de la capital, conoce al entrenador de baloncesto Gustavo Salgado quien le ofrece una beca de estudios y a cambio le prepara en el mundo del deporte de competición por equipos.

 

“Me puso a escoger en qué centro educativo quería estudiar, entre el Instituto Sagrado Corazón, el Instituto María Auxiliadora y el Instituto Tegucigalpa, pero como era terrible me fui al Instituto Tegucigalpa. Ahí estuve cuatro años”, explicó.

 

Luego la directora del Instituto Tegucigalpa doña Mercy Rodríguez, junto a otras maestras funda el Instituto José Cecilio del Valle y decide cambiarse de centro estudiantil manteniendo siempre la beca y “me convertí en una de las alumnas de la primera promoción de Peritos Mercantiles y Contadores Públicos del José Cecilio”.

 

Durante esos años, además, mantuvo los entrenos puliendo sus habilidades físicas y de estrategias y recorriendo varios países con la Selección Nacional, aunque no como le hubiese gustado a Norma, pues soñaba con jugar en un equipo de liga internacional “pero lastimosamente en mi tiempo era muy difícil, no por incapacidad, porque sí tenía capacidad, pero antes no se promovía nuestra disciplina”.

 

Su posición de juego preferido fue de lateral o pasadora “me encantaba jugar así, porque como yo era tiradora entonces cualquier lado me gustaba”. En un partido local llegó a acumular hasta 71 puntos “no era que estaba jugando sola, sino que el equipo contrario era un poco más débil y no me marcaba. No me podían marcar realmente, pero hice esa cantidad”.

 

“Yo recuerdo una frase que mi padre me dijo “si tú vas a jugar baloncesto y no vas a ser de las mejores mejor no juegues, yo prefiero que estudies a que estés jugando básquetbol, y yo le dije: papá yo voy a hacer la mejor y creo que eso lo logré con sacrificio”, dijo.

 

De sus encuentros internacionales recordó que el equipo más difícil de vencer siempre fue Guatemala, “siempre se paraba bien, tenía gente con carácter, fuerte, dinámico, atlético, siempre estuvo sobre nosotros, pero muchas veces ganamos los torneos no porque le ganáramos sino porque eran llaves dentro del terreno”.

 

Al comparar el ayer con la situación actual de los equipos de baloncesto de su máximo rival como parte del equipo de la Selección Nacional dijo que “eso fue en su tiempo, ahora ya no”.

 

Lecciones de vida

Una atleta veloz, con gran capacidad para la concentración requerida, hábil y preparada para alcanzar un óptimo desempeño con su equipo, son algunas características que mostraba Norma al entrar a la cancha de juego, por ello, al tratar de frenarla en su ruta por encestar se enfrentó a situaciones que no debían suceder en un encuentro deportivo.

 

A ejemplo “en un juego que tuvimos en un centro basquetbol en México, que era un partido contra la Selección de Cuba. Una jugadora me empujó y caí mal, y me reventé los meniscos de mi pierna derecha, Este ha sido la el juego más horrible de mi vida, porque yo escuché cuando la entrenadora le dijo a la jugadora: si no la pueden parar, pues mátala, empújala, o hagan lo que quieran y dicho y hecho en el aire me empujó y caí mal lastimosamente. Pero así es el deporte”.

 

Ella, en cambio, aseguró que cada vez que se enfrentaba a un juego siempre buscaba ganar, pero sin hacerle daño a los demás, pensaba siempre en “mantenerme humilde dentro y fuera del terreno de juego porque la humildad te da la personalidad en cualquier lado”.

 

Entrenadora

“Soy entrenadora desde que tengo 17 años, y ha sido una experiencia impresionante. He tenido a cargo grupos de niños, jóvenes, adultos, y personas mayores de 50 años, y gracias a Dios siempre ha tenido la bendición de que todos les gusta trabajar conmigo”, manifestó.

 

Y es que ahora su vida deportiva la disfruta desde fuera de la cancha, pues debido a una enfermedad reumática no puede desempeñarse como sucedía antes siendo jugadora “ya no puedo jugar y no porque no quiera, mi espíritu quiere volver a la cancha, pero lastimosamente tengo artrosis en mi rodilla izquierda y mi rodilla derecha me está fallando, creo que son los meniscos o los ligamentos y he tenido que frenar las caminatas, ya no juego realmente, pero sí me gusta”.

 

Sin embargo, sus dolencias no le impiden seguir aumentando su experiencia como protagonista de su Escuela de Baloncesto Hermanas Murillo “he tratado de que mi currículum no solamente esté en papel, sino que se demuestre dentro de una cancha. La experiencia sea para manejar buenos juegos y fortalecer y educar a los muchachos dentro del juego”.

 

Su centro de formación de nuevos jugadores es uno de los más antiguos de la capital, pues inició operaciones en 2016, “lo formé con dos niños, y ahorita tengo un grupo de entre 28 a 30 niños, pero esto va creciendo, a medida que va avanzando el año. Trabajo con niños de 3 a 18 años. Estas han sido las experiencias más emocionantes y más bonitas y que he tenido en los últimos años”.


En la actualidad entrena al equipo Wolfe, en la tercera categoría de la liga Natanael López Fuentes.

 

Sumado a ello, no se limita en expresar que sigue admirando el desempeño de grandes ex representantes del baloncesto estadounidense de los años 70´s como; Scottie Pippen, Julius Erving, Larry Bird, Michael Jordan. Así como las estrellas surgidas en los noventa Kobe Bryant, Shaquille O'Neal, y LeBron Raymone James.

 

De la actualidad Stephen Curry, “son jugadores impresionantes, que en el transcurso de mi vida los he admirado”, pero además confió que admira a deportistas de otras disciplinas como Amado Guevara en el fútbol, a Karelia Midence y Miguel Ferrera, en artes marciales, a Sue Helen Fu del softball, a Kevin Mejía campeón panamericano de lucha grecorromana, y Ana Joselina, campeona mundial de natación en categoría master. “Creo que cuando uno es atleta se entrega, uno es soldado de la patria y tiene que cumplir”.

 

Actualidad deportiva

Según confió Norma el básquetbol en el país se encuentra en un proceso de crecimiento, ya que “estuvimos muertos por siete u ocho años creo y está rejuveneciendo, estamos trabajando con ligas menores, fortaleciendo los semilleros para que estos vayan creciendo y vayan mejorando”.

 

Agregó que las elecciones juveniles y de adultos está muy bien, pues están trabajando y ante la consulta sobre si pudiera cambiar algo en el ámbito deportivo dijo que seria elegir a las personas adecuadas para dirigir algunos equipos y selecciones, a personas que tienen la experiencia “pero lastimosamente no voy a poder”.

 

Vida de trabajo

Gracias a sus conocimientos deportivos ha impartido clases en instituciones educativas como la Academia Los Pinares.

 

Su vida también ha estado ligada al trabajo en instituciones estatales, sus primeros años de vida laboral transcurrieron en el departamento de contabilidad de la Alcaldía Municipal del Distrito Central, “ahí estuve de tres a cuatro años”, después pasó a la Secretaría de Finanzas y luego en la Dirección General de Instituciones Descentralizadas.

 

Otro de sus puestos de trabajo en el sistema público fue la Contaduría General de la República donde permaneció por espacio de unos ocho años, y de ahí se trasladó a la oficina de Bienes Nacionales. En otro momento de su carrera profesional prestó servicios en la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia. También laboró en el Hospital Bendaña, de San Pedro Sula.

 

 “Cada una de las experiencias laborales me ayudaron a crecer como ser humano, porque al tener tanta persona alrededor con diferente carácter, uno aprende”, expresó.

 

Emprendimiento

Su energía le impide quedarse de manos cruzadas, y a través de sus manos siempre busca generar un impacto positivo en el mundo que le rodea, y es así que fundó el emprendimiento Las Lolas, un taller de muebles y artesanías.

 

Reconoció que su etapa como emprendedora realmente se forjó siendo niña cuando ayudaba a su mamá en sus labores cotidianas, pues su madre le gustaba el oficio de la costura y tapizaba muebles, hacia colchones, bolsas, “hacía muchas cosas, y yo era la única hija que andaba y le ayudaba a pasarle que el martillo, los clavos, el pegamento, la tela, yo andaba detrás de ella”.

 

Esas actividades le encantaban y siendo niña llegó a expresar que en algún momento pondría en práctica algunos de sus aprendizajes vistos en casa, a través de su mamá, y es así como surge Las Lolas, un taller de muebles y artesanías.

 

Su aprendizaje en el mundo del oficio de fabricar muebles a medida ha sido de manera autodidacta “no ha sido fácil porque yo he ido aprendiendo prácticamente por internet y con la dirección de un amigo que se llama Walter, y le agradezco”.

 

Con esta iniciativa, luego de haber alcanzado gran habilidad para la carpintería, ha podido además compartir con otros sus conocimientos “me invitó una fundación alemana, para dar una capacitación en Puerto Lempira, en La Mosquitia, donde estuve 15 días trabajando con hombres y mujeres y hasta les enseñé a usar las máquinas”.

 

Niñez, familia y solidaridad

En el antiguo barrio El Bosque de la capital fue donde Norma disfrutó de su niñez. La fecha en que festeja su natalicio es el 06 de septiembre, y a la fecha tiene 57 años, ya que nació en 1966 en la ciudad de Tegucigalpa, capital de Honduras.


Es la sexta de ocho hermanos, dos de ellos ya fallecidos, su padre el ingeniero agrónomo Alfredo Murillo Galo (Q.D.D.G), quien falleció de 92 años y su madre Norma Alvarado de Murillo, tiene 91 años, y reside en los Estados Unidos con una de sus hermanas mayores.

 

“Tengo siete hermanos de papá y mamá, en total éramos tres mujeres y cinco varones, cuatro de ellos (hermanos) viven en Estados Unidos y dos vivimos acá”, aunque por parte de su papá confió que tienen más hermanos.

 

De sus años de infancia recordó que nunca le causaron atracción las muñecas, pues lo que si le encantaba eran los deportes y los juegos tradicionales en que participaba junto con sus amiguitos de comunidad “todas las noches corríamos en la calle”.

 

De niña, además siempre mantenía como propósito que al crecer ayudaría a los demás con lo que Dios le permitiera recibir y bajo su don de servicio y solidaridad ha cobijado a decenas de personas “es algo que me agrada, ver una sonrisa de un niño o de una persona anciana para mí es lo más lindo que puede tener la vida. Dios me ha dado muchas cosas y solamente soy una administradora de ellas. No soy la propietaria y solo estoy administrando todo lo que él me ha dado”.

 

Norma, además es madre de una talentosa arbitro internacional, su nombre es Alejandra Canelas, “ella cumplirá el 12 de marzo 30 años, y es de las personas que más admiro. Ella es arbitro FIBA (Federación Internacional de Baloncesto), reside en Guatemala junto a su esposo. Actualmente está esperando mi primer nieto, así que eso es algo maravilloso que estoy esperando en este momento”.

 

Y fue su primogénita quien le regaló con su nacimiento el día mas feliz de su vida “le doy gracias a Dios por ese ser tan maravilloso que me dio”.

 

Profesa la religión cristiana evangélica desde 2004 y en la actualidad asiste a la iglesia Los Hechos, “mi mundo es servirle a Dios en este momento”.

 

Mensaje a las mujeres

Por la experiencia adquirida con los años Norma envió un mensaje a las mujeres, para que no tengan miedo a emprender a unirse para trabajar “tenemos fuerzas, energía, inteligencia y sabiduría, les propongo que nos unamos como emprendedoras y podemos alcanzar grandes imperios”, expresó.

 

Confió que en su caso en la actualidad contempla escribir un libro sobre su vida. Además, de luchar por generar un fondo económico para ayudar a los adultos mayores que viven en situación de calamidad.

 

Sumado a ello, reveló que quiere incursionar en política, “darle mi conocimiento, mi capacidad y mis sentimientos a mi país”.

 

Citas

Norma Murillo

“El básquetbol es mi refugio cuando estoy en momentos difíciles, para mí una fortaleza en mi vida”.

 

“Mis sueños se han cumplido poco a poco, en el transcurso de la vida se fueron cumpliendo y todo lo que yo soñé lo he logrado”.

 

“Me identificó como una loca del amor, de la ayuda, de la comprensión. Eso creo que lo llevo en mí y no me voy a cansar nunca de estar aprendiendo”.

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