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Mildred Tejada: creativa y brillante oficial de las comunicaciones de organismos internacionales

Tiene un master en Comunicación para el Desarrollo y un doctorado en Comunicación, Cambio Social y Desarrollo. Ha sido catedrática de tres reconocidas universidades del país: UNAH, UNITEC y la UTH.


Son 25 años los que ha alcanzado con gran éxito en el área de la comunicación con los organismos de cooperación internacional. En la actualidad se desempeña de manera acertada en el Fondo de Población de las Naciones Unidas UNFPA.



Tegucigalpa. Es una mujer que no pide permiso para ser ella misma. Espontánea para expresarse y con inigualable vitalidad.


Creativa e innovadora. Que asume con responsabilidad los retos de la vida, sean propios o de su rol como profesional en las comunicaciones. Además de dispuesta a hacer valer los derechos de cualquier ser humano.


Ella es la suma de todas estas cualidades que dan como resultado una invaluable profesional conocida como Mildred Tejada.


Es licenciada en periodismo, y desde hace más de dos décadas labora para organismos internacionales. Actualmente es la oficial de comunicaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).


Su extenso currículo incluye además un master en Comunicación para el Desarrollo y un doctorado en Comunicación, Cambio Social y Desarrollo.


Destaca, también por su experiencia como docente en la Escuela de Periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras-UNAH, la Universidad Tecnológica Centroamericana-Unitec y en la Universidad Tecnológica de Honduras-UTH.


“Tengo además dos diplomados: uno en Turismo Sostenible y Comunicación y otro en Género y Comunicación”, explicó la experta en comunicaciones.


Niñez con limitaciones



Nació y creció en un hogar donde las jefes de hogar siempre destacaron por enfrentarse a la vida con empeño. Donde las limitaciones económicas estaban presente, pero también la fuerza de mujeres valientes que sin importar sacrificio sacaron adelante a sus hijos.


“Nosotros éramos una familia de escasos recursos, mi madre una luchadora siendo madre soltera, una maestra de educación primaria que hizo todo lo posible porque no me faltara nada”, expresó Tejada.


En su infancia soñaba con disfrutar de un cuarto con baño independiente, debido a que el espacio donde descansaba al caer la noche era limitado, “yo dormía en un cuarto (4 x4), es decir con cuatro personas más; mi mamá, mi abuela que en paz descanse, mi tío y una prima, ¡o sea éramos un gentío!”.


Por esta razón es que siempre visualizaba en su futuro tener otras condiciones, dejar de vivir en hacinamiento ya que una decena de personas vivía junto a ella lo que limitaba los espacios de la casa.


“Yo siempre pensaba en que algún día tendría un cuarto y baño para mi sola, estos pensamientos se pueden considerar como fríos o superficiales, pero hay que estar en la pobreza para darse cuenta que los sueños son en su mayoría sobre como salir de ella”, agregó.


En su época de infancia era inquieta, de esas niñas que eran denominadas como “tremendas”, y que para lograr disciplinarla era necesario unos cuantos llamados de atención que podrían culminar con una dosis de faja.


También se destacaba en la lectura, hábito que siempre mantiene entre sus mayores gustos, logrando a la fecha leer unos 100 ejemplares con temáticas diversas.


Además de sus grandes sueños “yo soñaba con ser una actriz famosa, con tener un esposo guapo y que me consintiera y tener mucha plata, ja, ja, ja, ja, ja”.


Triunfos académicos



Las aulas de la Escuela Nicaragua, de Tegucigalpa, fueron los espacios donde Mildred aprendió a leer y escribir, luego durante el ciclo común y la educación media por su exceso de energía recorrió tres institutos: Sagrado Corazón, José Cecilio del Valle y Modelo.


“Fui tremenda, era amiguera, aún conservo a la mayoría de mis amigos desde los 15 años, nos pasábamos en pura parranda, risas y bailes, fueron tiempos muy bonitos, como era hiperactiva me daba tiempo para pasear con mis amigos y de estudiar”, aseguró.


En los años de universidad su faceta hiperactiva fue bajando de nivel, en especial cuando le tocó salir del país para sacar su maestría en Comunicación para el Desarrollo, en la Universidad Católica Andrés Bello, de Caracas, Venezuela.


“Me fui sin una beca, solo con el apoyo de mi madre, de una tía y prima que me dieron techo y comida en Venezuela, en ese momento comencé a valorar más las cosas, el sacrificio de estar lejos de mi familia y amigos, me hizo sentar cabeza y dedicarme a los estudios”, confió.


En esos años también le tocó realizar trabajos informales en plazas temporales como mesera, de cuidadora de animales y en maquilas.


“Mi mamá y yo hicimos muchos sacrificios, tanto emocionales como económicos, para obtener mi maestría, mi madre sacó un préstamo y me envió con un semestre pagado de la Universidad, en el camino miraríamos como pagábamos los demás”, dijo.


El esfuerzo al final valió la pena, ya que se graduó con honores, es decir alcanzó el máximo rendimiento académico, por el cual se le otorgó el Magna Cum Laude.


En el caso del doctorado en Comunicación, Cambio Social y Desarrollo fue un proyecto del docente Miguel Sobrino Blanco, quién recién falleció, “una persona maravillosa que realizó un proyecto de doctorado donde las clases las recibíamos en Tegucigalpa, y los maestros eran de la Universidad Complutense de Madrid, España”.


A su experiencia académica se suman dos diplomados: uno en Turismo Sostenible y Comunicación que obtuvo en la Universidad de La Salle, en Cancún, México, y otro en Género y Comunicación en el Instituto de Periodismo, José Martí, en La Habana, Cuba.


Experiencia maravillosa



“Desde niña sabía que iba a ser periodista, lo tenía clarísimo”, expresó sin dudar Mildred y cuando llegó el momento de trabajar experimentó los momentos inolvidables de la fase reporteril, a través del programa de televisión Proyecciones Militares, que es de las Fuerzas Armadas de Honduras.


Después hizo por un tiempo análisis de medios, trabajó en Canal 9, y en Radio Comayagüela, “pero sentía que no estaba logrando todo lo que quería, así que decidí irme a estudiar a Venezuela”.


Esta decisión de alcanzar nuevos conocimientos a su retorno al país le abrió las puertas en Naciones Unidas, “llevó 25 años laborando para organismos internacionales”.


Los años dedicados a la comunicación a través de las instituciones de cooperación internacional considera que han sido posibles “amando lo que hago, soy una loca apasionada de lo que hago, nunca lo he sentido como trabajo, disfruto hacer comunicación, y más cuando se contribuye con el desarrollo del país, es como un voluntariado, que te pagan”.


Además de que de manera constante surgen nuevos retos “hoy estoy preparando una campaña de prevención de violencia basada en género y mañana estoy produciendo una serie de televisión”.


“La comunicación para el desarrollo te permite realizar acciones diversas, ir desde hacer cine, hasta hacer una campaña, u organizar un partido de fútbol educativo. La comunicación te permite crear, innovar y hacer alianzas”.


Vivir en Honduras


En su recorrido por el mundo de la comunicación también ha mostrado interés por el cine, “siempre me gustaron los audiovisuales, la mayoría de la comunicación es que te permite hacer cine, yo hago cine para el desarrollo”, comentó la entregada profesional del periodismo.


Son cinco películas las que llevan su sello como productora ejecutiva, pues ha trabajado junto al productor y cineasta hondureño Carlos Membreño.


“Fue una experiencia muy bonita, Carlos escribe películas muy emotivas, y aunque es cine, son películas con mensajes positivos y hablan muy bien de Honduras”, argumentó.


Y es que para ella, su tierra natal es parte de sus amores, “yo amo a Honduras, viviré aquí hasta el último de mis días”.


Enamorada



Hace apenas unas semanas dio su juramento del ¡si acepto! frente a su ahora esposo Pompilio Maldonado. La iglesia San Judas Tadeo, de Tegucigalpa, fue donde la pareja en presencia de familiares y amigos cumplió con el sacramento del matrimonio.


“Acabo de casarme a mis 49 años, me casé con mi compañero de colegio, un hombre maravilloso que Dios me mandó en esta etapa de mi vida”, expresó con gran felicidad.


Su ahora esposo, en su etapa de estudiante le invitaba a comer “era un amor de ojos que no se concretó, nos volvimos a ver 30 años después y el muy bandido me robó el corazón, con sus atenciones, detalles y buen trato para mi madre y mis hijos”.


El motor de su vida



Es hija de Nelson Montalvo Tejada y Rita Melitina Canaca, y su nombre completo es Mildred Yaneth Tejada Canaca, “soy hija única por parte de mi mamá, y por parte de mi papá tengo 37 hermanos”.


De los dos seres que le dieron la vida uno ha sido su mayor ejemplo, se trata de su mamá ya que ha sido su mayor soporte, su mejor amiga “mi gran aliada, mi mano derecha e izquierda, mi gran socia en esta vida, a ella le debo todo”.


Y es que es precisamente su madre ha sido la cómplice en cada uno de sus logros académicos, la mujer que no le importó tener deudas con tal que su hija alcanzara cada una de sus metas.


En su rol de madre, por su parte ha forjado con amor a dos frutos de su vientre, dos caballeros que ha sostenido y educado con gran esmero, y que se han vuelto su más grande orgullo.


“Mis hijos son mi vida entera, han sido el motor de mi vida”, aseguró antes de describir a cada uno por sus valores y cualidades.


Además de revelar a su manera que no ha sido fácil alejarse de su primogénito que realiza estudios en Argentina, “Rodrigo es mi alma gemela, es mi espejo, es un hijo maravilloso, lo extraño muchísimo”.


Pese a los sentimientos que inundan su corazón ante la separación temporal con su hijo mayor reflexionó “los hijos son prestados y que lo único que ahora puedo hacer como madre es ayudarlo a volar y que alcance sus metas y sueños”.


Por su parte, su hijo menor Leonardo aseguró que es su ángel de la guarda, “el joven más noble que he conocido, es respetuoso, considerado y todo un caballero”.


También confió que es la más grande admiradora de sus retoños y que ha sido una madre amorosa, “los he mimado a morir, soy alcahueta, y sobre protectora, mi papel de madre me lo tomé bien a pecho, ja,ja,ja”.


Así como aprecia los dones y talentos de sus hijos también describió las cualidades extraordinarias de su abuelita materna, “era una mujer muy fuerte, logró traer a toda su familia a la ciudad, y veló por todos sus hijos y nietos, siempre oró por nosotros y de ella aprendí la valentía, la fuerza y la independencia”.


Día laboral y su futuro


A las 6:00 de la mañana es la hora en que comienza su día Mildred. Lo primero que tiene en su agenda es su rol de madre preparando la merienda y almuerzo de Leonardo, antes de despacharlo a su jornada escolar.


Minutos después le llega el momento de salir de su casa rumbo a la oficina donde a diario tiene una agenda que cumplir, misma que lleva a cabo con gran pasión, pues las comunicaciones han sido su mejor elección.


Pero si hay algo que aprecia aún más es su regreso a casa para compartir con la familia “disfruto de mi familia, me encanta ver tele, y los fines de semana son muy familiares y de reuniones con amigos”.


Es tanto su encanto para con la familia que desde ya planifica el momento en que abandonará su carrera para jubilarse “e irme a vivir frente al mar”.


Por ello, además no ha contemplado alcanzar otros logros académicos, pero si anhela prepararse para terminar de formar a sus hijos y apoyarles para que se vuelvan independientes.


Citas

“El cine puede ser el mejor instrumento para educar y sensibilizar”.


“Soy defensora de los derechos de todas las personas”.


“El único día que tienes para ser feliz es hoy”.




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