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  • Foto del escritorHonduras Trascendental

Patrullero y jefe de seguridad hondureño porta potente arma con la que sirve a Dios y al prójimo

Aprobó cursos especializados para enfrentar momentos de riesgo, por lo que sabe manejar y desarmar cualquier tipo de armas, sin embargo, prefiere cargar la Biblia como su máxima defensa ante cualquier tribulación.


Tiene 16 años en las labores de seguridad, y en la actualidad sostiene el cargo de jefe de seguridad en una empresa privada, pero para él no hay mayor honra que haberse convertido en la máxima autoridad de la iglesia Bautista Dúnamis, y ser llamado: Pastor.

Tegucigalpa. Su formación está basada en resguardar a otros y su propia vida, haciendo uso de técnicas de seguridad y las armas de fuego que podría portar, pero en su mente y corazón solo existe un registro de acción, salvar las almas a través de la Palabra de Dios.


Y es que, años atrás aprobó cursos especializados en espacios de entrenamiento militar para enfrentar momentos de riesgo, que le permitieron aprender a manejar y desarmar cualquier tipo de armas, sin embargo, prefiere cargar la Biblia como su máxima defensa ante cualquier evento desafortunado.


A la fecha, gracias a su formación académica, lleva 16 años en las labores del servicio de seguridad, sosteniendo desde hace una década el cargo de jefe de un equipo de guardianes privados, pero para él no hay mayor honra que haberse convertido en la máxima autoridad de la iglesia Bautista Dúnamis, en donde se le otorgó el título de Pastor, un servidor que irradia felicidad sin importar las tormentas.


El mismo cargo religioso que se ha ganado por su don de servicio a los demás, por su entrega en la predica del mandato divino, por su disposición para honrar su nombramiento espiritual, y por su ejemplo.


Tiene 42 años y es oriundo del municipio de Choluteca, es decir sureño. El único hijo varón de su hogar, a quien sus padres decidieron llamarle Marlon Alexis Moreno Hernández, un hondureño que cuando de ayudar a los demás se trata no le importa donar de manera completa su salario mínimo, pues la caridad para él es algo valioso.


Bondad y acción comunitaria

Desde hace varios años Marlon se ha dedicado a llevar alivio espiritual y físico a personas de extrema pobreza, por ello durante la temporada de las fiestas decembrinas realiza junto a miembros de su iglesia la donación de nacatamales, la entrega de ropa y zapatos a los niños y adultos del botadero municipal y otros sitios de la ciudad donde campean las carencias económicas.


Para este año, el plan es llegar con alimentos recién preparados al barrio La Bolsa.


“Yo me identificó con los niños y personas que no tienen recursos. Cada año vamos a buscar diversos sitios para compartir, para honra y gloria de Dios, nos complace, y nos alegra mantener la humildad”, expresó Moreno Hernández.

La historia de llevar más que las dosis de amor al necesitado, mediante una oración o compartir la lectura de un versículo bíblico, surgió visitando el Hospital Cardiopulmonar-Tórax, luego se extendió la solidaridad hacia el paseo Liquidámbar y la plaza central Francisco Morazán donando entre 100 y 150 nacatamales.


“El recorrido en el centro de Tegucigalpa inicia desde el Teatro Nacional Manuel Bonilla y llegamos hasta la librería Bautista”, explicó.


Los deseos de ayudar y transformar el entorno de parte de Marlon no solo se centran en acciones de compartir nutrientes para el alma y el cuerpo, pues junto a su esposa e hijos también ha impulsado jornadas a favor del ambiente como ha sucedido cuando se encargan de limpiar el campo de fútbol de la colonia El Sitio, su zona de residencia.


También de manera voluntaria se ha involucrado junto con sus vecinos en la limpieza de cunetas como un aporte que beneficie a toda la comunidad.


Sustento del hogar

La responsabilidad de sostener a su familia integrada por su esposa Julissa Zúniga Flores y sus hijos Perla Judith, Marlon Elí y Dereck Isaac Moreno Zúniga es su motivación para levantarse muy temprano sin importar la hora en que se acostó el día anterior.


“Al levantarme hago una oración, después mientras me baño, desayuno y me preparo para ir a trabajar escucho una predica. Trabajo de 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, pero día de por medio realizo una labor extra, que es el servicio de patrullero, es decir custodiar contenedores cargados con café molido y esto implica salir fuera de la ciudad en horario nocturno”, confió.


Este servicio agregado, para recibir un ingreso mayor, implica que Marlon debe amanecer en otros puntos lejanos del país por lo que debe levantarse por tarde a las 2:30 de la madrugada para llegar a la hora de entrada de ese siguiente día a su jornada laboral normal.


En los días en que no viaja de noche, aprovecha para compartir con la familia, después de la cena llega la hora de la lectura de la Biblia, luego “tenemos un devocional en familia de 7:30 a 8:00 de la noche”, seguido de la oración con los niños al acostarse. Luego se da un momento para compartir con la esposa y en ocasiones se dan tiempo para escuchar una predica de 11:00 a 12:00 de la noche antes de dormir.


Estuvo a punto de perder la vida

El 04 de agosto de 2017, es la fecha en que Marlon casi vuelve a los brazos de su Creador. Un accidente de motocicleta a la altura de la entrada a Támara, sector de Amarateca, le generó 33 fracturas en su cuerpo.


Fracturas en ambas manos y brazos, pie derecho, lesiones en pie izquierdo son solo algunas de las heridas visibles, los exámenes radiológicos dieron el saldo global, amenazando aquel diagnóstico médico con la posible pérdida de un pie y la mano derecha. También se habló entre los especialistas que no volvería a caminar.


Dos cirugías en menos de 24 horas anunciaban la gravedad del paciente, pero junto a la asistencia médica estaban las oraciones de una iglesia, de una esposa abnegada que le asistió en su lecho de enfermo, curando heridas y cuidarlo hasta que logró volver a valerse por sí mismo.


En esta dura prueba física, pues a nivel espiritual nunca perdió su fe, también fue sostenido por su hermana Elizabeth que permaneció atenta a las necesidades que surgían tras el accidente, y se encargó hasta de encontrar los recursos económicos para que recibiera la atención médica oportuna, así como otros familiares y amigos que no le soltaron en ningún momento.


“Lo increíble es que, en medio de su dolor Marlon le daba gracias a Dios y lo que para los médicos era imposible para Dios fue posible, mando ángeles, con ayuda de familiares, amigos en Cristo logramos sacarlo del Hospital Escuela, para que lo operarán en una clínica privada sin tener nada dé dinero, pero nuestro señor Jesús tocó muchos corazones, y aquí quiero resaltar unas personitas maravillosas que nunca nos olvidaron como la familia Munguía, y a Martha Joya y sus hijas”, dijo la esposa de Marlon.


Luego de las operaciones fue necesario permanecer en terapias durante seis meses, asistencia que recibió en Teletón. “Las terapias eran muy difíciles, pero él tenía la fe en Dios que él sería sanado por completo, y así fue y desde ahí él decidió entregar su vida por completo a Dios, y él es un hombre que, aunque tenga necesidades, siempre tiene una sonrisa porque dice que no hay porque estar triste si con Cristo Jesús lo tenemos todo”, agregó su fiel compañera de vida.


Para ella, “Marlon es lo mejor que me ha pasado, es una bendición para mí vida, me permite equivocarme, es cariñoso, es mi consejero, mi confidente. Siempre está para mí, el no sólo es mi esposo, es mi amigo y mí Pastor. Dios me dio un hombre increíble, amable y empático, vamos a cumplir 12 años de casados”.


Y como padre de acuerdo con Julissa es amoroso, y dedicado, “todo lo que él hace es por amor a ellos, lucha día con día por criar hijos afectuosos y sensibles. Es el papá de tres hijos, con distintas formas de ser, actuar, sentir y pensar, pero siempre busca lo mejor para ellos, los ama sin condición”.


Servicio religioso

La Escuela Dominical fue donde dio sus primeros pininos en busca del camino religioso. Su mamá Amparo Hernández Álvarez fue la encargada de llevarle a la iglesia para escuchar de Dios. La misma labor que realizó con sus cuatro hermanas. “En la actualidad tengo tres hermanas, ya que mi hermana menor falleció en 2009. Soy el tercer hijo de mi madre, y el único varón”, reveló el entregado creyente.


En 2016, luego de un tiempo de haber estado al frente del púlpito fue informado que sería nombrado como Pastor.


Desde ese tiempo ha participado en diversas jornadas de evangelización, al grado de recorrer 25 municipios de 10 departamentos compartiendo su fe y mostrando con su ejemplo las bondades del Creador del Universo.


“Para poder llegar a estos lugares aprovechaba mis vacaciones y también he contado con algunos permisos en el trabajo”, dijo.


Su labor pastoral ha incluido visitas a zonas de peligro por la delincuencia y áreas remotas como La Mosquitia, pero según Marlon lo más difícil del ministerio pastoral es que señalen a la esposa y los hijos del pastor sin piedad alguna, pero para lograr vencer las pruebas mantiene en secreto el ayuno, la oración y el respaldo del Señor Jesús.


Música que alegra el corazón

Aunque según Marlon no recibió dones para vocalizar las alabanzas de manera profesional con tal de honrar al Rey de Reyes toma micrófono y guitarra para animar a los miembros de la iglesia.


“No tengo una buena voz, pero cantar es algo que me encanta. Muchas veces lloro cuando práctico alguna pista. Aprendí un poco de guitarra desde los 12 años y en 1996, a la edad de 15 años gané un concurso que se realizó en la iglesia Bautista Enmanuel”, aseguró.

El aprendizaje sobre los acordes surgió en su hogar, pues su papá Elí Moreno Varela (Q.D.D.G) tocaba la guitarra, al igual que su mamá y su hermana Elizabeth quien además canta. “Mis hermanas Delmis y Mirna también cantan”.


Según confió, siendo un jovencito, entre 2003 y 2005 en el coro de la iglesia Emmanuel cantaba junto a sus tres hermanas.


“No soy experto para nada, empíricamente lo hago. Sólo es que nace en el corazón”, agregó.

Ahora ha extendido la herencia musical a sus hijos, quienes al igual utilizan sus voces y talento por el canto en el grupo de alabanza. “A mi hija Perla le enseñé a cantar desde los seis años, usaba el control del televisor como micrófono y a los varones Marlon y Dereck les enseñé desde los siete y cinco años respectivamente”.


La esposa también se ha involucrado en esta faceta de acordes y vibratos, pero según confió el jefe de hogar le ha costado un poco mas al no ser constante con las practicas.


Es así, que ha logrado conformar la nueva descendencia musical familiar que honran a Dios mediante la entonación de melodías cristianas en su iglesia y en presentaciones en eventos religiosos.


El niño del sur


El 09 de marzo de 1981 es el año en que nació Marlon, y debido a que su hogar se encontraba en una zona rural le tocó una infancia difícil desde ejercer trabajos agrícolas desde muy temprana edad hasta caminar una hora y media para llegar a la escuela, trayecto en el que debía cruzar un río por lo que se descalzaba una vez que llegaba a la orilla del afluente y se los volvía a poner al otro lado.


En tiempos de invierno la situación se tornaba aún más difícil para el pequeño estudiante, pues para evitar que el río les arrastrara se quedaban a dormir en una casa cerca de la escuela.


Pero, esto no fue todo en su vida estudiantil ya que estuvo tres años en primer grado y para cursar la primaria tuvo que asistir a siete escuelas diferentes, mismas que se encontraban en tres departamentos distintos.


Lo que pasó es que su papá migró junto a la familia de Choluteca hacia una montaña en Olancho “y ahí no había escuela, entonces perdí ese año, al siguiente año hicieron una escuela en la aldea y terminé el primer grado, pero mi papá no tenía dinero para ir a traer el traslado de Choluteca entonces volví a perder el año, al siguiente año nos trasladamos para Catacamas, Olancho y entré por tercera vez al primer grado”.


Luego continuó los estudios, pero al entrar al séptimo grado volvió a perder el año educativo por falta de recursos económicos y luego se dedicó a lavar automóviles antes de ir al colegio hasta que logró graduarse de mecánico automotriz en un instituto técnico.


Sin embargo, en la actualidad logró sacar el Bachillerato por Madurez y luego la Licenciatura en Teología, formación que alcanzó en la etapa adulta con esfuerzo y dedicación, pero sobre todo con el fin de apoyar a su iglesia, a través del amplio conocimiento de la Palabra de Dios.


Pero también fue ayudante de carpintería, ayudante de albañil, trabajó como obrero de carga y descarga de cemento y materiales en una ferretería, conductor de vehículos livianos y camiones. Logró también empleo en una empresa de serigrafía hasta llegar al servicio de seguridad.

Su hermana Elizabeth Moreno, calificó a Marlon como un hombre honesto, responsable y trabajador, “desde muy pequeños mi papá nos enseñó a ganarnos la vida de la manera más honesta posible”.


Aseguró que él (Marlon) siempre está dispuesto a colaborarle, “es un gran padre, esposo e hijo”.


Sin dudar un ser humano que lleva a Dios a cualquier espacio donde se le permita, que no se cansa de hacer el bien a los demás, que no se avergüenza de Cristo y que además invita a prepararnos como si Jesús viene hoy. ¡Dios le bendiga!



En corto


¿Su mayor gozo?

Ver el respaldo de Dios, tener una esposa que se sujeta a Dios y a mí, y que cada día me acerco más a Dios.


¿Un libro aparte de la Biblia?

Entrenando para reinar 1 y 2 del Doctor Ronald E. Cottle, y Un Esposo Conforme al Corazón de Dios, de Jim George.


¿Cómo logra el equilibrio en su vida?

De acuerdo a las prioridades que Dios exige. Dios es mi prioridad máxima. Segundo, mi familia y tercero la iglesia.


¿Los ateos?

Ellos creen y saben que Dios existe, pero por necedad se rehúsan a decirlo. Romanos 1:19-22


¿Cómo se prepara para dar el mensaje?

Oro antes de preparar el mensaje, leo el texto bíblico, preparo la predicación a mediados de la semana y le pido a Dios me llene de sabiduría antes de subir al púlpito.


¿Descripción de su iglesia?

Una iglesia de escasos recursos, pero millonaria en espiritualidad ya que tiene el don de compartir en medio de sus propias limitantes.







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