Mariem Anariba, hondureña que busca revolucionar la logística agrícola nacional tras capacitarse en China
Con lecciones de perseverancia aprendidas en una cultura milenaria, la representante de la Agencia Consolidadora de Servicios hace un llamado a la acción conjunta y reta a la juventud a romper el miedo para conquistar sus sueños.
Tegucigalpa. "¡Sí se puede!", con esa certeza regresó de Asia, Mariem Anariba, la empresaria hondureña que levantó la bandera nacional en tierras milenarias.
Invitada por la Embajada de China, la gestora logística y representante de la Agencia Consolidadora de Servicios, relató los desafíos de una travesía que valió la pena, el dolor de descubrir que muchos países aún no conocen a Honduras y su propuesta integral para generar alianzas entre el Gobierno, la academia y la empresa privada.
Hace unos meses, cruzó el mundo para representar a su país en el prestigioso seminario Cold Chain Logistics and Advanced Processing of Agricultural Products for Belt and Road Countries.
A su regreso concedió esta entrevista a Honduras Trascendental en la que nos comparte los desafíos de su travesía, los aprendizajes adquiridos bajo la tutela de expertos asiáticos y su profunda visión para aplicar estos conocimientos en beneficio de los productores hondureños.
Proceso superado
La oportunidad de viajar hacia Beijing y la región de Guangxi llegó a través de la Embajada de la República Popular China en Honduras, en su condición de empresaria, sin embargo reconoció que el proceso para llegar hasta China no fue sencillo.
De inmediato, la gestión de la visa implicó viajar a Costa Rica o El Salvador, organizar documentos, movilización, tiempos de espera y enfrentar la incertidumbre propia de cualquier proceso internacional.
Sin embargo, aprendió que “cuando el propósito es más grande que los obstáculos, cada dificultad se convierte en parte de la preparación”.
Como gestora de procesos logísticos su principal motivación para asistir al proceso formativo fue identificar oportunidades que Honduras posee por su posición geográfica, capacidad productiva y el potencial para convertirse en un puente logístico de la región.
También le interesó conocer el desarrollo del comercio electrónico en China y comprender, de primera mano, cómo la tecnología está transformando la logística, la agricultura y la vida cotidiana.
“Pero había una motivación todavía más profunda: pensar en nuestros productores hondureños. Muchos de ellos trabajan arduamente y producen alimentos de gran calidad, pero enfrentan dificultades para conservar, transportar y comercializar sus productos. En ocasiones, una parte importante de sus cosechas se pierde antes de llegar al consumidor”, dijo.
Además buscando respuesta a una interrogante que ha mantenido desde el primer momento ¿cómo podemos adaptar estas experiencias para mejorar la vida de nuestros productores, fortalecer nuestras empresas y generar más oportunidades en Honduras?
Valió la pena
Desde su llegada a China supo que había valido la pena. La calidez de las personas en el aeropuerto, su disposición para ayudar y la atención del personal del China National Research Institute of Food and Fermentation Industries Corporation Limited, encabezado por su director, el señor Peng Hao, le hicieron sentir bienvenida desde el primer día.
Esa primera impresión le enseñó que, aunque existan miles de kilómetros de distancia y grandes diferencias culturales, una sonrisa, un gesto de respeto y una mano extendida pueden hacernos sentir a un extranjero en casa.
En su estadía hubo formación constante con expertos que le mostraron estrategias de desarrollo del procesamiento agrícola en China, la construcción de sistemas de logística de cadena de frío, las tendencias del sector, el desarrollo de cámaras frigoríficas pequeñas, verdes y de bajo consumo energético, y las tecnologías para conservar vegetales y reducir las pérdidas durante su transporte.
“Cada conferencia me hacía pensar en Honduras. Imaginaba a nuestros agricultores prolongando la vida útil de sus productos, reduciendo pérdidas, aumentando sus ingresos y accediendo a nuevos mercados. En esos momentos comprendí que el verdadero valor del conocimiento no está solamente en aprenderlo, sino en convertirlo en soluciones para los demás”, confió.
A la par de la formación teórica, se sumó la experiencia cultural. Caminar por el Templo del Cielo, con más de seiscientos años de historia, y recorrer los espacios de la majestuosa Ciudad Prohibida le permitió comprender que las grandes naciones no se construyen de un día para otro. Se levantan con visión, disciplina, continuidad y respeto por su historia.
“Cuando recuerdo que estuve allí, no pienso únicamente en los lugares que visité. Pienso en todo lo que tuve que superar para llegar. Y esa es una enseñanza para quien nos escucha: cuando el camino sea difícil, no abandones; quizá estés mucho más cerca de tu propósito de lo que imaginas”, agregó.
Perseverancia, paciencia y fe

Según Mariem esta experiencia reafirmó en ella que aquellos sueños imposibles se pueden alcanzar con preparación, perseverancia, paciencia y, sobre todo, Fe. “muchas veces pensamos que los sueños extraordinarios están reservados para personas con más recursos, mejores contactos o mayores oportunidades”.
Y es que la vida le ha demostrado que también se construyen comenzando con lo que se tiene, una decisión, una solicitud enviada, una conversación, una hora de estudio o la valentía de presentarnos ante una oportunidad.
Por ello, conocer un pueblo con una historia milenaria, capaz de superar grandes dificultades y transformar profundamente sus condiciones de vida, le dio esperanza, le permitió comprender que Honduras también puede transformarse. “Nuestro país tiene talento, recursos, creatividad, jóvenes brillantes y personas trabajadoras”.
Es consciente que para alcanzar una transformación importante se requiere de liderazgo y buenas decisiones desde el Gobierno, la participación de la empresa privada, la academia, las organizaciones sociales y los ciudadanos.
De igual manera, es importante cambiar desde la forma de pensar, comenzando por la pregunta: “¿Qué puedo hacer yo, desde mi posición, para que esto sea posible?”. Así mismo, valorar que Honduras no es únicamente dificultades, pues posee gente trabajadora, productores, emprendedores, jóvenes, cultura, recursos naturales y una enorme capacidad de levantarse.
Ante esto, Mariem hace el llamado de “no permitir que el miedo nos inmovilice ni que las circunstancias definan nuestro destino. Preparémonos, trabajemos juntos y convirtamos nuestras ideas en acciones”.
Honduras desconocida
Uno de los momentos que más le impactó fue descubrir que, entre los representantes de catorce países, muchos no conocían sobre Honduras como: de Egipto, Jordania, Namibia, Gambia, Zanzíbar, Myanmar, Brunéi, Granada, Uzbekistán, Tayikistán y Etiopía.
Conocer que aún quedan personas sin conocer ni siquiera donde estamos ubicados “me dolió, pero también despertó en mí un sentido de responsabilidad. Comprendí que cada hondureño que viaja al extranjero se convierte, de alguna manera, en un embajador de nuestro país”.
Por eso, manifestó que se aseguró de hablar de Honduras, de la cultura, de la gente, de la belleza natural y del potencial. Y al expresar “soy de Honduras”, lo hacía con orgullo portando la camiseta de la selección y levantando la bandera con emoción, pues solo dos delegaciones llevaron sus banderas, y “para mí fue profundamente significativo ver ese pedacito de cielo azul y blanco, con sus cinco estrellas, recorriendo Beijing y la región de Guangxi”.
Aseguró que lo más importante que trajo a su regreso no fue un objeto sino la certeza de “¡sí se puede!.
Consejo para los jóvenes
“A los jóvenes hondureños les digo: sí pueden aprender otro idioma; sí pueden estudiar en el extranjero; sí pueden emprender; sí pueden representar a Honduras; sí pueden conocer otras culturas y desarrollar su talento en cualquier lugar del mundo”, expresó la entrevistada para luego continuar su mensaje expresando que los sueños también exigen compromiso.
En el caso de los jóvenes, dijo que deben aprender algo nuevo cada día, buscar oportunidades, dominar otro idioma, utilizar la tecnología, acercarse a mentores, participar en voluntariados y no tener miedo de enviar esa solicitud que podría cambiar su vida.
“En la vida encontraremos dificultades, pero podemos decidir si las veremos como barreras que nos detienen o como desafíos que nos fortalecen. El mundo necesita el talento de nuestros jóvenes, pero Honduras también necesita que ese talento regrese convertido en conocimiento, liderazgo y servicio”.
Identidad, servicio al prójimo y propósito
Reveló que en su día a día se dedica al sector empresarial y logístico, un ámbito que le apasiona porque la logística no consiste solamente en mover mercancías, consiste en conectar personas, productores, empresas, mercados y oportunidades.
Otra de sus grandes pasiones es el voluntariado. Precisamente, una de las oportunidades que transformó su camino nació mientras participaba como voluntaria del Instituto Confucio de la UPNFM, donde actualmente estudia mandarín.
En ese espacio tuvo la oportunidad de conversar con el delegado de Comercio Exterior de la Embajada de China, el señor Duan Chongbo. A través de una conversación en mandarín y en inglés, él tuvo la gentileza de brindarle información sobre los seminarios internacionales que se realizan cada año en la República Popular China.
“Aquello me dejó una enseñanza poderosa: muchas oportunidades no aparecen cuando estamos esperando, sino cuando estamos aprendiendo, sirviendo y participando activamente en nuestra comunidad”, expresó.
También es voluntaria de la Fundación Angelitos, institución sin fines de lucro que desarrolla actividades en favor de los niños que reciben atención en el Hospital Materno Infantil. “El voluntariado me ha enseñado gratitud. Me recuerda cuánto poseo como ser humano y cuánta responsabilidad tengo de poner mis capacidades al servicio de los demás”.
Otra de sus pasiones es el Yoga, disciplina que le ayuda a encontrar equilibrio entre las exigencias de la vida diaria y su propósito personal de impactar de manera positiva a las personas que le rodean y ayudarlas a descubrir su propio potencial.
“Mi mayor aspiración es contribuir a dejar una Honduras y un mundo mejor. Me gustaría ser recordada como una mujer de Fe, entereza y perseverancia; como alguien que trabajó con disciplina, que amó a su prójimo, que no abandonó sus sueños y que utilizó cada logro para abrir caminos para los demás”.
Honduras amada
Para Mariem es importante que los hondureños dejemos de mirarnos únicamente desde nuestras limitaciones sino que comencemos a vernos desde nuestras posibilidades. “Y al mundo le diría: observen a Honduras. Somos un país pequeño en territorio, pero inmenso en talento, resiliencia, belleza y esperanza”.
“A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de compartir con personas de España, Francia, Italia, Alemania, Bulgaria, Estados Unidos y diferentes países de Latinoamérica. Durante esta experiencia también conviví con representantes de Asia, África, Europa y el Caribe.
“Mi llamado al mundo es que sustituyamos los prejuicios por preguntas, la indiferencia por empatía y la división por cooperación. Antes de juzgar una cultura, acerquémonos a conocerla. Antes de rechazar a una persona por ser diferente, escuchemos su historia”.
Frases
“La diversidad cultural nos enseña que no necesitamos pensar igual para respetarnos, colaborar y construir juntos”.
“Antes de rechazar a una persona por ser diferente, escuchemos su historia. La diversidad no disminuye nuestra identidad; la enriquece. Y cuando aprendemos a reconocernos como parte de una misma humanidad, comenzamos realmente a construir la paz”.
“Para mí, triunfar no significa únicamente llegar lejos. Significa también mirar hacia atrás y preguntarnos: ¿a cuántas personas ayudé a avanzar conmigo?”
“Porque los sueños cambian nuestra vida cuando nos atrevemos a perseguirlos, pero se convierten en legado cuando los utilizamos para transformar la vida de los demás”
“Mi mensaje es que debemos atrevernos a salir de nuestra zona de comodidad. El lugar donde nacimos puede ser nuestro punto de partida, pero nunca debe convertirse en el límite de nuestros sueños”.


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