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Marco Tulio Medina: prominente científico hondureño que ha aportado valiosos genes a la humanidad

En su carrera profesional ha logrado publicar más de 250 trabajos científicos, además de haber brindado más de 200 conferencias al participar en congresos mundiales en; Japón, Londres, en Viena, en Sydney (Australia), Marrakech (Marruecos), Roma (Italia), París (Francia), entre otros.


También ha ofrecido conferencias en prestigiosos centros de enseñanza internacional entre ellos; la Universidad de Harvard, Universidad de Lieja en Bélgica, Universidad LSU en Nueva Orleans, y la Universidad de Los Ángeles en California.

Tegucigalpa. Los consejos de su abuelo materno, Esteban Hernández, lo llevaron a encontrarse con su más grande pasión: la medicina, y luego con el avance de sus estudios se empeñó en formarse para tratar con dedicación a los pacientes que presentan enfermedades y trastornos que afectan al cerebro y al sistema nervioso central.


Lleva más de 37 años dedicados a la medicina y la investigación, y entre esos años ha batallado para descifrar las causas y la cura para la epilepsia.


Ese determinado trabajo no ha sido en vano, pues logró descubrir junto con el apoyo de colegas como el doctor Antonio Delgado Escueta tres genes asociados a la epilepsia, el EFCH1, el GABRB3, y el más reciente ICK, información valiosa que es utilizada a nivel mundial.


El dueño de este importante aporte a la ciencia nació en Honduras, su nombre Marco Tulio Medina Hernández, quien ostenta en la actualidad el cargo de vicerrector de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras-UNAH.


A nivel internacional, Medina es el codirector de la Federación Mundial de Neurología (WFN, por sus siglas en inglés) y además miembro del consejo de directores junto a 8 científicos de Asia, Europa, Norteamérica y África.


Y en su tierra natal, en la actualidad es reconocido como el investigador con mayor producción científica del país.


Primeros años de vida

Es capitalino desde su nacimiento, su fecha natal es el 19 de septiembre de 1959. Sus padres Marco Tulio Medina Cueva, farmacéutico de reconocida familia de empresarios cafetaleros de Copán y su madre Amparo Hernández Rodríguez, una farmacéutica y microbióloga.


“Mi madre Amparo Hernández Rodríguez, ha sido la inspiración de mi vida, una mujer especial, trabajadora, optimista, lectora, una persona que me enseñó mucho en la vida y a quien le debo mucho de mis conceptos y valores”.


Su infancia transcurrió entre la zona central y occidental del país, al permanecer por algunas temporadas en Tegucigalpa, Siguatepeque y Dulce Nombre de Copán, zonas donde residía su familia.


“Mi padre tenía una farmacia en Siguatepeque, por lo que durante al menos tres años residí en Siguatepeque, luego regresé a Tegucigalpa otros años, y durante mis vacaciones estaba en Dulce Nombre de Copán, donde además cursé mi sexto grado”, explicó Medina.


Por esta razón, es que cursó sus estudios primarios entre la Escuela República de Panamá de Tegucigalpa, y la Escuela John F. Kennedy, del municipio de Dulce Nombre de Copán.


De aquellos años de infancia educativa mantiene en su mente a las personas que se encargaron de transmitirle importante conocimiento, es decir sus primeras maestras “en la Escuela República de Panamá había profesoras extraordinarias como la maestra Lidia Pino de Noé, y en la Escuela John F. Kennedy, en Dulce Nombre de Copán, mi profesora Alma Membreño”.


La formación secundaria la completó en el Instituto Salesiano San Miguel donde conoció a docentes a los que también les guarde profundo respeto como; Edmundo Molina y el sacerdote Carlos Nielsen, entre otros distinguidos docentes.


Al adentrarse a su infancia tampoco puede olvidar a la tropa 10 de los Scout de Honduras de la cual formó parte y donde aseguró que aprendió sobre la disciplina y el servicio a los demás.


También rememoró los momentos de dirección espiritual que alcanzaba durante las clases dominicales de religión. Sin olvidarse de los momentos felices que compartía junto a sus dos hermanos Ramón Esteban Medina Hernández, y Mercedes Medina Hernández, pues siempre estaban presente en sus horas de juego y también de aprendizaje.


“Yo tengo además cinco hermanos por parte de mi padre con los cuales igualmente tengo una entrañable relación cariño fraterno”, confió el destacado neurólogo.


Lectura constante y la poesía

La lectura ha sido una de sus actividades favoritas, pues considera que esta es la manera oportuna para aprender y también para enseñar “en vista de que soy docente de la UNAH”.


Pero lo cierto es que los libros le han acompañado durante toda su vida, primero escudriñó entre las enciclopedias que disponía en casa, y luego a medida que crecía los de su elección.


“Durante mi niñez, adolescente y luego mi vida adulta mi principal pasión ha sido la lectura, y he leído centenares de libros”, manifestó el galeno.


Escribir poesía ha sido otra de sus pasiones y por ello está próximo a publicar su primer libro de poesía “las cuales tienen que ver mucho con las experiencias de mi vida y como percibo el mundo”.


Esa misma pasión por la escritura también la podido desarrollar con su carrera de médico, pues son siete libros los que ha llevado a publicar, dos de ellos en Estados Unidos, uno sobre la epilepsia mioclónicas, y así mismo un libro sobre las consecuencias neurológicas de la desnutrición, ambos textos están disponibles a nivel internacional.


Sus amores

Pese a la cosecha de múltiples frutos en su vida profesional son sus tres hijos su mayor orgullo y bendición y a los cuales les profesa su amor incondicional y de los que expresa con orgullo los logros académicos de sus herederos.


“Mis hijos son el doctor Marco Tulio Medina, que está haciendo neurología junto al profesor Fernando Cendes, en la Universidad Estatal de Campinas, en Brasil, mi hija Carmen María Montoya, que es una experta en la cadena de suministros con maestría en la Universidad de Houston, y mi querida hija Charlotte Amparo Medina Montoya, que es odontóloga y estudia en Munich”, contó Medina.


De igual manera confesó “son mis tesoros más grandes de mi vida”.


Dedicado a sus pacientes

En su consultorio atiende todos los días a sus pacientes, en un horario de 3:00 de la tarde a 6:00 y 7:00 de la noche. Cada uno de sus enfermos recibe de su parte su mayor conocimiento en el área neurológica y trata de explicar de la manera más sencilla los padecimientos y los tratamientos.


Han sido miles de consultas las que ha ofrecido y también miles de personas que ha logrado recuperar, pero no ha podido dejar escapar el primer caso de cirugía de epilepsia que realizó en el país, con una paciente que presentaba una encefalitis de Rassmusen.

Esta intervención quirúrgica pudo llevarse a cabo “con el apoyo de mis profesores de Francia y logramos traer al profesor Oliver Delalande, con el apoyo de la ex primera dama Aguas Ocaña se logró operar a la paciente hace más de 18 años, y desde entonces no tiene epilepsia”, dijo el destacado neurólogo.


Este fue el inicio del programa de cirugía de epilepsia en Honduras que actualmente tiene 18 años y “en el cual ahora trabajo de manera colaborativa con el epileptólogo Rafael Aguilar con el cual logramos hacer un grupo de trabajo para operar pacientes que requieren cirugía de epilepsia”.


Vida estudiantil dentro y fuera del país

Pese a que sus padres Marco Tulio Medina Cueva y Amparo Hernández Rodríguez contaban con una posición económica estable no fue ajeno a los viajes de ida y vuelta a la universidad en el transporte público, es decir que no fue un estudiante que disponía de vehículo propio, “los buses los tomaba en el centro de Tegucigalpa”.


De igual manera, logró compaginar el trabajo y el estudio durante su vida estudiantil universitaria, pues desde antes de graduarse como médico general ya cumplía con un horario laboral, debido a que gracias a sus calificaciones fue contratado como instructor de biología en la Máxima Casa de Estudios, cargo que desempeñó durante cinco años.


“Durante ese tiempo en la Facultad de Ciencias Médicas tuve a grandes profesores como al doctor Jesús Américo Reyes Ticas, doctor Dagoberto Espinoza Murra, doctor Nicolás Nazar Herrera, doctor Octavio Rubén Sánchez y al doctor Cesar Castellanos Madrid, entre otros que me enseñaron mucho durante la carrera de medicina”, reconoció el destacado científico nacional.


Es así, que se le dio la oportunidad de publicar su primer trabajo científico en la Revista Médico Hondureña, gracias al apoyo incondicional del doctor Nazar Herrera, el cual se trató sobre un caso de sífilis terciaria que había causado al paciente una parálisis general progresiva, por el daño que presentó su sistema nervioso central.


Luego para 1986 gracias a su desempeño estudiantil fue trasladado del Departamento de Biología hacia el área de Investigación Científica, y es a partir de ese momento en que da sus pininos como investigador de la mano de la doctora Catherine Hoover de Castañeda que en ese momento lideraba un trabajo sobre la contaminación del Lago de Yojoa por causa de metales pesados.


Además, surgió la oportunidad de trabajar con el doctor Cesar Castellanos sobre un estudio sobre el mielomeningocele que luego fue presentado en el Congreso Latinoamericano de Neurocirugía de ese mismo año.


Un año después, en 1987 inició los estudios de post grado los que completó en 1993. Los primeros tres años en el área de la neurología los cursó en el Instituto Nacional de Neurología de la ciudad de México, luego estuvo un año en la Universidad de Marsella y el Centro Saint Paul, en Francia. Luego dos años de post doctorado en epilepsia pediátrica y del adulto en la Universidad de Los Ángeles.


“En Francia, además realice estudios de neurofisiología clínica y epilepsia pediátrica como subespecialidad”, explicó.


Colegas y amigos en Estados Unidos, México y Francia

En sus años de estudio del post grado en México tuvo la oportunidad de trabajar en varios temas junto con renombrados investigadores como; el doctor Julio Sotelo, el doctor Sergio Córdoba, la doctora Helgi Jung, el doctor Enrique Rosas, el doctor Francisco Rubio, entre otros.


En ese tiempo publiqué por primera vez es un artículo en una revista estadounidense sobre la principal causa de epilepsia de inicio tardío, que era la neuro cisticercosis que afectaba tanto a México igualmente a Honduras”, manifestó el estudioso de la neurología.


En Francia recibió formación sobre la electrofisiología y la epilepsia pediátrica, en la Universidad de Marsella por parte de la doctora Charlotte Dravet, doctor Pierre Genton y la doctora Michelle Bureau.


Su post doctorado lo cursó en Los Ángeles con el profesor Antonio Delgado Escueta con el que empezó a trabajar sobre la epilepsia pediátrica y del adulto, y asimismo haciendo investigaciones genéticas de biología molecular en epilepsia mioclónica juvenil y la epilepsia de ausencias de la niñez, así mismo como la epilepsia mioclónica de la infancia.


A través de este acercamiento basado en la búsqueda de mayor conocimiento Medina aseguró que logró iniciar una amistad con sus maestros de Francia y Estados Unidos que ha perdurado las últimas tres décadas y gracias a ello, con el doctor Antonio Delgado Escueta por ejemplo han publicado más 40 artículos científicos.


Así mismo, la identificación de los genes de la epilepsia que le permitió, además, desarrollar la patente sobre las composiciones y métodos para el tratamiento de la epilepsia “por medio de esta patente es que he donado el 50 por ciento de mis regalías a la UNAH”.


“Los genes son utilizados en los paneles genéticos que se llevan a cabo en Estados Unidos y alrededor del mundo para identificar quien tiene un gen alterado cuando padece de epilepsia”, dijo el experto de la neurología.


“Con mis profesores de Francia continué igualmente trabajando y he trabajado en el libro más importante que ellos han desarrollado, que es sobre síndromes epilépticos de la niñez, de la lactancia, y la adolescencia, este este libro es un libro muy significativo ya que abre la visión sobre los síndromes epilépticos que van ocurriendo a medida que pasa la vida en diferentes personas y que dependen básicamente de la edad de la persona”, agregó Medina.


Reconocimientos a su fructífera carrera

Por su entrega a la ciencia, a lo largo de su carrera profesional ha logrado publicar más de 250 trabajos científicos, además de haber brindado más de 200 conferencias al participar en congresos mundiales en; Japón, Londres, en Viena, en Sydney (Australia), Marrakech (Marruecos), Roma (Italia), París (Francia), entre otros.


Sus conferencias también han estado presentes en prestigiosos centros de enseñanza internacional entre ellos; la Universidad de Harvard, Universidad de Lieja en Bélgica, Universidad LSU en Nueva Orleans, y la Universidad de Los Ángeles en California.


Cada uno de sus aportes científicos han sido valorados hasta por gobiernos como el de Francia, el cual en 2018 le otorgó la más alta distinción dada a un francés o extranjero por su trabajo, al ser reconocido como “Caballero de la Legión de Honor”.


A nivel internacional, además fue galardonado con el Premio Conferencia Belarmino Rodríguez Arias, así mismo recibió reconocimiento por parte de la Conferencia Paddison, de la Universidad Estatal de Luisiana (Louisiana State University).


En territorio nacional ha recibido dos veces el Premio Nacional de Ciencias José Cecilio del Valle, en 1996 y en 2013.


Por parte del Congreso Nacional también recibió una condecoración. A esto se suma un premio otorgado por la OPS y fue nombrado con el título honorífico de Fellow o miembro de la Asociación Americana de Neurología, y así mismo de la Academia Europea de Neurología ubicándose como el primer latinoamericano en convertirse en miembro de la prestigiosa institución europea.


Parte de su labor en Honduras

A su regreso a Honduras, después de haber completado sus estudios a nivel superior, siguió su carrera como investigador en la dirección de Investigación Científica del Alma Mater, y debido a su proyección en 1988, con el apoyo de la Federación de Neurología y particularmente con el profesor Ted Munsat, expresidente de la Académica Americana de Neurología y el doctor Alberto Portera Sánchez, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, desarrolló el post grado de Neurología en el país.


Es así, que durante una década se desempeñó como director del post grado de Neurología en Honduras, a través del cual se formaron 15 neurólogos del país.


A través de este acercamiento, “con el doctor Munsat comencé a trabajar en el Comité de Educación de la Federación Mundial de Neurología, y de manera simultánea con la Liga Internacional contra la Epilepsia”, explicó.


En las últimas dos décadas la relación con la Federación Mundial de Neurología ha sido estrecha y le ha permitido al reconocido científico hondureño escalar varias posiciones que inició a partir de ser miembro del Comité de Educación, así como del grupo de especialidad en el área de neurología tropical.


También tuvo la oportunidad de ser director regional de Neurología para América Latina y trabajar con la Liga Internacional contra la Epilepsia donde fue presidente en América Latina, y de la Comisión Latinoamericana donde también tuvo la oportunidad de cofundar la Academia Latinoamericana de Epilepsia.


De manera simultánea, ha continuado los trabajos de investigación sobre la neurocisticercosis y de otras enfermedades como sucedió al investigar las consecuencias neurológicas del Zika, “en el cual tuve la oportunidad de identificar junto al doctor John England sobre la neuropatía sensitiva provocada por el virus del Zika.


También ha mantenido una relación cercana con Sir Salvador Moncada “quien ha sido mi mentor por más de 25 años y con el cual he trabajado en la creación de la Fundación Honduras Global”.


Y en los últimos años, dos o tres años he venido trabajando con la Organización Mundial de la Salud en el tema de los tratamientos para la Covid-19.


De 2010 a 2018 fue nombrado Decano de la Facultad de Ciencias Médicas, y “durante ese periodo tratamos de mejorar el tema de la educación en la Facultad de Ciencias Médicas, de fortalecer el área de la rehabilitación, el área de la radiología en imágenes, del área de forense, así mismo tratar de mejorar todo el tema de Atención Primaria”.


Se logró tener convenios con la universidad de Brasil, donde pude enviar a tres jóvenes hacer su doctorado, también con las universidades de Taiwán donde enviamos a 8 jóvenes, asimismo enviamos a Francia particularmente la Universidad de Limoges, entre otros.

“En febrero del año pasado fui nombrado vicerrector de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y he logrado incrementar el número de colaboraciones científicas con diferentes universidades alrededor del mundo, particularmente con la universidad de Suiza, universidades francesas, universidades de América del Sur y de Asia”, explicó el experimentado investigador.


Para este año entre sus planes ha considerado promover las relaciones internacionales de cooperación dentro de la UNAH, continuar con las investigaciones científicas, y de manera simultánea continuar su trabajo con la Federación Mundial de Neurología, y con la Federación Panamericana de Sociedades Neurológicas.


Por resaltar a Honduras a través de su dedicado trabajo, por la dedicación ofrecida a sus pacientes, y por mostrar su amor a la familia, desde Honduras Trascendental compartimos este artículo que conlleva sus más importantes momentos de vida.


Expresiones


“Uno de los premios que recibí, y que agradezco a Liga Internacional contra la Epilepsia es el de ser embajador de la epilepsia”.


“Para mí es un orgullo, ser el investigador con mayor producción científica de Honduras”.


“Cada uno de los cargos que he ido ostentando a lo largo de mi desarrollo en la UNAH me han dado una inmensa alegría de poder servir”.


“Venir a la vida para ayudar es lo más importante que uno puede dar”.

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