Marching Band Girona: La música como puente entre Honduras y Europa
Ganadores del primer lugar de bandas marciales en Badalona y partícipes del show de la NFL junto a Daddy Yankee y Bizarrap, esta gran familia musical sigue soñando en conquistar nuevos triunfos.
Gerona, España. En el corazón de Cataluña, una vibrante mezcla de ritmos latinos, de tradición hondureña y cultura popular catalana resuena con fuerza.
Un sueño que cuando Lucía Cruz, Mauricio Vallejo, Brenda Pineda, Margoth Contreras, Bresly Ramos, se sentaron a planear, no tenían la certeza de que meses después estarían planeando grandes hazañas musicales.
Y es que en sus inicios tan solo consideraron que siendo la música una herramienta de transformación social podrían aprovecharla para ofrecer una opción para evitar el ocio de niños y jóvenes de la comunidad local. Hoy, ese espacio tiene nombre y apellido: Marching Band Girona.
Luego se sumaron los tres directores; de viento-Jorge Montoña, de percusión Arnold Hunter y el subdirector de percusión Wuilliam Guiao, hasta lograr consolidar una gran familia musical de 65 integrantes. Niños, jóvenes y adultos que se reúnen cada semana en el Ateneu Eugenienc y el Ateneu Popular de Salt para ensayar, pero, sobre todo, para construir un futuro mejor.
La Marching Band Girona es el espacio para que sus integrantes desarrollen desde disciplina, responsabilidad y compañerismo. En un entorno de autogestión vecinal, que ofrece oportunidades reales y un sentido profundo de pertenencia.
Disciplina, espectáculo y el reto de sonar en movimiento

El camino no ha sido sencillo. Detrás del brillo de los instrumentos y la energía de los desfiles hay una rutina rigurosa que exige máxima organización. Tres días a la semana —jueves, sábados y domingos— la sede se llena de actividad.
Los ensayos se dividen por secciones de viento y percusión para pulir la técnica individual, pasando por el solfeo y el calentamiento, hasta llegar a la magia de la integración total y el montaje coreográfico.
"Para un director de percusión, el reto más grande al adaptar un arreglo popular a una banda no es que suene 'igual' al original; es que suene bien en movimiento y con instrumentos que no fueron creados para ello", explicó Arnold Hunter, director de percusión de la banda.
Además, el equilibrio humano es clave: "En una banda tienes al chaval de 14 años que lleva tres meses y al veterano de 20. Si escribes el arreglo pensando en el mejor, el 70% de la sección se cae y el arreglo suena sucio. Si lo escribes fácil, el veterano se aburre. El verdadero arte está en hacer que todos brillen juntos".
Esa capacidad para unir diferentes niveles y convertirlos en un solo bloque armónico es lo que define su sonido único, combinando saxofones, trompetas, trombones y percusión con movimiento y espectáculo visual, agregó Hunter.
Un puente entre raíces: de Honduras para Europa

Lo que diferencia a la Marching Band Girona del resto es su identidad multicultural. Aunque sus raíces se nutren con orgullo de la cultura y la música tradicional hondureña, la realidad de vivir en Cataluña los ha llevado a abrazar la diversidad.
Su repertorio es un viaje musical que va desde la cumbia, el merengue, la salsa y la bachata, hasta la incorporación de la música popular catalana, conectando de forma natural con asociaciones latinas y el público local.
En menos de un año, el impacto de la agrupación ha sido meteórico. Han llevado su música a ciudades como Figueres, Sils y Sarrià de Ter, y se han medido en escenarios con bandas de más de cinco años de trayectoria.
Su talento los llevó a ganar el primer lugar en la categoría de bandas marciales en Badalona y a compartir experiencias con referentes como la Marching Band Boinas Verdes de El Salvador.
De acuerdo con Lucía Cruz, una de las fundadoras, uno de sus mayores orgullos actuales es su participación junto a la Banda 504 en el show de la NFL en el Estadio Santiago Bernabéu, compartiendo escenario con estrellas internacionales de la talla de Daddy Yankee y Bizarrap, y llevando la Fiesta Grande a la mismísima Sagrada Familia.
Un agradecimiento al motor del proyecto

Este sueño no se camina en solitario. La Marching Band Girona es consciente de que cada aplauso y cada logro pertenece también a quienes están detrás del escenario.
El proyecto sigue creciendo gracias al apoyo incondicional de las familias, a las instituciones que ceden sus espacios, a una afición entregada y, de manera muy especial, a los patrocinadores que deciden invertir en cultura, educación y en las nuevas generaciones.
La meta principal está clara: seguir consolidándose como los grandes referentes de la identidad hispanoamericana en Europa, llevando su espectáculo a cada vez más ciudades. Porque, como bien recuerda su dirección, este proyecto ya no pertenece a las cinco personas que tuvieron la idea inicial.
Pertenece a los integrantes que sudan la camiseta en cada ensayo, a sus familias y a una comunidad entera que ha decidido demostrar que, con pasión, esfuerzo y amor por la música, las fronteras se desvanecen.


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