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  • Honduras Trascendental

Juan Manuel: De migrante a honrar el legado municipal de la dinastía Melgar en La Paz


Su papá y dos de sus hermanos han formado parte de los alcaldes del departamento de La Paz. Hasta el momento es el único funcionario municipal del país que ha fungido como edil en dos municipios diferentes. Además se ha desempeñó como diputado suplente por el departamento de La Paz.


En tres ocasiones ha recibido la banda que lo acredita como munícipe, en dos ocasiones representó al municipio de Cabañas, y en la actualidad dirige la Corporación Municipal de Marcala.



Tegucigalpa. Es el orgullo de la aldea Las Marías, Cabañas, La Paz, la comunidad cafetalera donde nació y que años después tuvo el privilegio de dirigir como alcalde municipal.


El hondureño que experimentó la ruta migrante atravesando el desierto de Arizona, y que logró conquistar el sueño americano siendo un jovencito de 23 años.


Es también el heredero de los valores de su tierra lenca, y uno de los tres hijos que honra, a la fecha, el legado municipal de la dinastía Melgar.


Su nombre, Juan Manuel Melgar Hernández, de 46 años, el actual alcalde del municipio de Marcala, La Paz.


Una ruta peligrosa



Un vehículo 22R del 88, el primero que había comprado con esfuerzo, recibió el coyote que le prometía llevarlo a los Estados Unidos.


El viaje salió sin planificación tan solo por acompañar a su amigo Esaú que pretendía conquistar la riesgosa travesía de llegar a los Estados Unidos de manera ilegal.


Del país salieron por la frontera con Guatemala y luego rumbo México. Estando en el país azteca viajaron como turistas, en la primera fila del transporte interurbano, haciendo escalas durante un mes hasta llegar al desierto de Arizona.


A partir de ese momento la aventura turística ilegal mostraría su peor versión. Fueron cuatro días y tres noches de caminata, bajo temperaturas extremas que queman la piel y nublan hasta la vista.


Como implementos de viaje, durante el agotado trayecto por el desierto, cargaba apenas “un galón de agua, un bote de suero, dos galletas y una lata de atún”, pero lograron su cometido, y estando ya en suelo americano sus amigos y uno de sus hermanos que vivía en New York lo mandaron a recoger.


Era el año 2002 cuando se enfrentó a una nueva realidad, vivir en otro país, con un idioma que no manejaba y con muchos obstáculos por vencer. “Me quería regresar a los ocho días de estar allá, pero no pude conseguir el dinero para el boleto y tampoco podía comprarlo porque no tenía pasaporte”.


De repente uno de sus amigos de infancia que ya tenía un tiempo de vivir en los Estados Unidos le consiguió su primer trabajo como ayudante en la construcción en una pequeña empresa.


“Empecé recogiendo desperdicios (pedazos de madera y otros) luego aprendí sobre la lectura de planos, normas constructivas y estructurales, gerencia de proyectos, me especialicé en construir hoteles, restaurantes e iglesias”, recordó.


A la par de su superación personal también crecía la empresa que le contrató sin haber tenido experiencia y le había permitido desempeñar varios roles hasta llegar a ser Project Managment (gestor de proyectos).


“La empresa me daba todo y me pagaba muy bien, además de bonos por rendimiento, por ello nunca compré con mi dinero un celular o un vehículo”.


Su vida en el extranjero fue de seis años y tres meses, pues en 2008 Juan Manuel regresaba a su tierra natal Honduras.


Herencia de alcalde



Su vida en política arrancó sin conocimiento alguno, pues no había candidato y de un momento a otro le propusieron representar una de las candidaturas por el partido de la estrella solitaria.


Fue la dirigencia del partido quien además le eligió al resto de los candidatos que completarían su fórmula municipal, “pero les pedí que me dejaran hacer la campaña a mi manera. Luego no le tomé importancia y continué mis trabajos personales”.


Pero al llegar el tiempo de las elecciones generales “me puse las pilas porque parecía que me iba a ganar el otro candidato, al final gané con amplia mayoría y me convertí en alcalde de Cabañas en las elecciones de noviembre de 2009”.


Cuatro años después gracias a su buen desempeño fue reelecto en el cargo de munícipe para el periodo 2014-2018.


Como parte de su legado en su municipio destacó el fortalecimiento del sistema educativo y productivo, además de la eficiencia administrativa “eso hizo bajar el índice de pobreza de la localidad de un 79% que se registraba en 2011 a un 48% en 2017”.


Su huella municipal trascendió por la ejecución de diversos proyectos, pero uno de los más representativos fue haber construido el complejo educativo de la comunidad de Las Marías, el cual está integrado por el Centro de Educación Básica Miguel Paz Barahona, el Jardín de Niños Eben Ezer y el Instituto Marlon Escoto.


En este complejo escolar se atienden a más de 300 estudiantes quienes se forman en talleres de computación, estructura metálicas, electricidad, madera, sastrería, entre otros oficios.


También logró que ninguna vivienda del municipio quedara con piso de tierra, y además apoyó para que la producción de café creciera en más de un 300%.


En cuanto a la consulta si dejó algo pendiente en Cabañas respondió que no tuvo el tiempo para ver empresarios en la exportación de café y en el manejo técnico de la ganadería.


“Eso fue decepcionante para mí, no encontré la manera de motivar a los productores, son muy temerosos para arriesgar su capital”.


Luego de su desempeño como edil decidió participar como candidato a diputado y ejerció como suplente durante la administración legislativa anterior.


Pero antes de concluir su labor como diputado suplente nuevamente fue invitado a participar en una nueva contienda como alcalde, pero en esta ocasión en el municipio de Marcala, La Paz, lugar donde reside desde hace varios años.


Y nuevamente se hizo acreedor de la banda municipal, convirtiéndose en el único funcionario municipal del país que hasta el momento ha fungido como edil en dos municipios diferentes.


Sin olvidar que además es el hermano de otro exalcalde de Cabañas, el mismo que le entregó la administración municipal durante su primer periodo como munícipe.


Además de que otro de sus hermanos, Filiberto Melgar dirige en la actualidad los destinos del municipio de Cabañas, "mi padre también fue alcalde durante cuatro periodos".


Por su liderazgo y buen desempeño también ha fungido como presidente de la Mancomunidad de Municipios Lencas de la Sierra de La Paz (MAMLESIP) y se ha desempeñado como vocal y secretario del Tribunal de Honor de la Asociación de Municipios de Honduras (AMHON).


Y en la actualidad no descarta optar a una candidatura para la presidencia de la República “sería interesante mostrarle a la población hondureña que si es posible desarrollar el territorio, ya que cuenta con el potencial, con recurso humano valioso y también con recursos naturales”.



Logros importantes de su vida



Su labor como edil ha ido más allá de trabajar por un pueblo con diversas necesidades, pues también le ha llevado a mostrar su lado más solidario al adoptar un niño de la mano de la vicealcaldesa. Se trata de un pequeño que la desnutrición amenazaba con arrebatarle la vida y que decidió cuidar en el seno de su hogar.

“Decidimos con la vicealcaldesa tenerlo un mes ella y otro yo, pero al final ha quedado en manos de ella siempre con mi apoyo”.

El pequeño se recuperó totalmente, es un auténtico hondureño con rasgos lenca, “y mi regreso a Cabañas será para que este muchacho se convierta en alcalde dentro de unos 15 años”.


Pero antes de cumplir ese deseo se ha comprometido en demostrar que si se pueden generar los cambios que los habitantes de Marcala necesitan. Por ello, comenzó con bajarse su salario, de 30 mil lempiras a 15 mil lempiras.

“La gente por vivir acá, me ha dado la oportunidad. Yo hago propuestas realizables y no contesto insultos, ni tampoco hago críticas hacia mis adversarios políticos”, expresó.


Y es que ha residido en Marcala desde 1991, pues se trasladó a esta localidad por razones de estudio y luego se quedó como otro de sus habitantes y donde reside su familia nuclear.


Es padre de tres hijos; Thamy, Davor y Rocío, los que ha procreado con su esposa Irma de Melgar con quien lleva 22 años de casado.


Descalzo en su niñez



Es hijo de Isaías Melgar Reyes y Evarista Hernández Jiménez. Es el primogénito de su madre y el noveno hijo de su padre. En total tiene 14 hermanos, 10 varones y 4 mujeres.


Además fue el primer nieto de su abuela materna, quien le estaba enseñando a ser médico naturista, “me llevaba a las montañas y me enseñaba todas las plantas medicinales”, conocimientos que se fueron quedando atrás mientras crecía.


Nunca ha usado trajes de diseñador, ni ha recurrido a un sastre para que le confeccione una prenda de vestir. De niño experimentó la escasez hasta de zapatos, sin embargo esto no le impidió ser feliz.


En sus tiempos libres jugaba con sus amigos al trompo, mables, y al fútbol, pues antes se interesaba por cumplir con sus deberes escolares, mismos que comenzó a los cinco años.


Por su disciplina escolar siempre fue reconocido como un alumno de excelencia académica, sin embargo esto no le impidió recibir una cátedra de responsabilidad con el látigo del profesor Alonso A. Mendoza Corea, por haberse ausentado un mes del aula escolar.


“El profesor me dijo que tenía que aprender a ser hombre, yo tenía ocho años, y me dio una paliza que aún me duele cuando lo recuerdo”, pero de aquella no tan grata experiencia aprendió a no faltar a la escuela.


Y es gracias a aquellas lecciones de vida también que logró alcanzar títulos académicos en administración de empresas, habilidades gerenciales, y en gestión y planificación para el desarrollo.


En la actualidad también busca alcanzar un nuevo título en el área de desarrollo urbanístico.


Ganadero y empresario



Disfruta de la naturaleza, como de las rancheras, le fascina la vida de campo, del productor y los ganaderos. Por ello, junto a su esposa tiene un pequeño hato ganadero.


“Con mi esposa nos gusta ver las vacas lecheras, los terneros recién nacidos, nos gusta montar a caballos, pero nuestra principal fuente de ingresos son los servicios de contratación, renta y venta de equipo pesado”.


También es muy activo en redes sociales, aunque aseguró que está por retirarse del manejo de las que posee, debido a que le pueden llegar a consumir parte de su tiempo valioso, “no debo permitir que me quiten momentos en las que debo hablar con mis hijos, caminar y otras actividades más productivas para la salud”.


Lo que no podrá abandonar nunca son los valores inculcados por sus padres, mismos que desea heredar a sus hijos y además ser recordado como un funcionario público que siempre hizo lo correcto.



Aprendizaje


Su vida fuera de Honduras representó un aprendizaje y la base económica para desarrollarse en el ámbito empresarial a través del rubro de la construcción.

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