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Juan Flores: intrépido y perseverante locutor, comunicador social, y reportero gráfico hondureño

Más de tres décadas de labor en el área de las comunicaciones ha alcanzado “Juancito”, como cariñosamente se le conoce en El Paraíso y zonas aledañas.


Por su dedicación al periodismo ha recibido más de 21 reconocimientos de instituciones públicas, y de la empresa privada.



Tegucigalpa. Respetuoso, responsable y carismático. Sin temor a los riesgos que implica cubrir un hecho noticioso.


Osado, y con nervios de acero para exponer su voz e ideas frente al micrófono durante su rol de locutor y presentador, o cuando se desempeña como reportero para la televisión.


Además de creativo y con visión periodística al disparar su cámara fotográfica, en su faceta como reportero gráfico.


Y es que su talento en el mundo de las comunicaciones ha sido puesto a prueba desde diferentes espacios, alcanzando una trayectoria de más de tres décadas de ejercicio ininterrumpido.


Este es apenas un resumen de la vida de un abanderado del periodismo hondureño de nombre: Juan Antonio Flores, “Juancito” como se le conoce en El Paraíso y zonas aledañas.


Multifacético y calificado


Por su trayectoria, como uno de los más experimentados comunicadores sociales de la zona oriental del país, ha recibido más de 21 reconocimientos de instituciones públicas, y de la empresa privada.


Cada uno de estos reconocimientos “los he recibido con agradecimiento y humildad, pero lo que más se aprecia es el cariño de las personas”.


Son 35 años los que ha alcanzado en el campo de la comunicación, pues comenzó en 1987 en la Radio Cadena Guaymuras, del fallecido doctor Manuel Antonio Ordóñez Gallardo.


“Esta estación radial funcionaba en la ciudad de El Paraíso y comencé en un noticiario vespertino, luego fui contratado en diario El Heraldo, uno de los más importantes del país donde fui reportero y fotógrafo”, explicó.


La relación laboral con el medio escrito se extendió por 26 años “y fue una de las experiencias más inolvidables”.


A la par reporteaba para Canal 12, ahora llamado TeleDanlí HD-Canal 9, en el noticiero estelar donde la nota más importante del día pasa para Teleprogreso.


“Con TeleDanlí ya son 31 años de estar como parte del personal de esta empresa”.


Riesgos asumidos



En su afán de alcanzar la primicia, mejores tomas y entrevistas, además de llegar primero, se ha enfrentado a toda clase de riesgos incluso hasta exponer su vida.


Uno de los accidentes más graves lo vivió después de cubrir una protesta de los trabajadores de una melonera quienes se habían tomado un puente entre los municipios de Alauca y Oropolí.


En ese momento viajaba en una motocicleta junto con otro compañero y cuando llegaron al tramo que une a Alauca con la ciudad de El Paraíso de un momento a otro rodaron sobre el pavimento.


El accidente fue provocado por una capa de gravín que había sido dejado sobre la carretera y del impacto “me fracturé la tibia y el peroné por lo que tuve que ser intervenido, dejándome tres meses en cama”.


Pero apenas se recuperó, aún con algunos dolores volvió a la rutina reporteril, pues ni los golpes, ni las amenazas le han impedido “acercar al pueblo con sus autoridades para que les resuelvan sus problemas”.


Pero en su carrera no todo ha sido malo “a raíz de un reportaje que hice sobre como los habitantes de Poncaya, Olancho, atravesaban sobre pipantes el río Patuca se logró la construcción de un puente que sigue sirviendo a la comunidad”.


“Tengo decenas de historias que podría contar, pero siempre las que más llenan son las que llevan el ingrediente de solidaridad”, agregó.


Su abuelita fue su madre adoptiva



El barrio Pueblo Nuevo, del municipio de Danlí, uno de los más céntricos de la comunidad, es el lugar donde nació Juancito. El 24 de junio de 1955 fue el momento en que vio la luz del mundo, siendo uno de los retoños del hogar conformado por Lucinda de Jesús Flores y Marco Antonio Cárcamo, los dos ya fallecidos.


Sin embargo, solo pudo disfrutar del amor cercano de sus padres durante los primeros seis meses de vida, ya que sus papás decidieron separarse.


Al desintegrarse su familia nuclear el pequeño fue dejado al cuidado de su abuela paterna, Brenilda Cárcamo, quien “fue la que se encargó de mi crianza y educación primaria y secundaria a través de su oficio como lavandera”.


“Fue una abuela amorosa, pero muy estricta, me castigaba cuando me portaba mal, ella lavaba ropa de los más pudientes de Danlí”.


La casa donde vivían era de adobe, con techo de tejas, unidad básica de estilo rural, por la cual pagaban una mensualidad pues era rentada ya que a su abuela apenas le alcanzaba para cubrir las necesidades más apremiantes.


Es por ello, que Juancito pasó la mayor parte de su infancia descalzo, porque no había una mayor disponibilidad de dinero para comprarle zapatos, pero, el andar “chuña” nunca fue un impedimento para no disfrutar su niñez.


Los juegos al aire libre siempre los disfrutó al máximo, y sin problemas por entre los caminos pedregosos se encaminaba hacia las famosas pozas; Piedra Ancha, La Curtiembre y El Arito donde aprendió a nadar junto con otros niños de su edad.


“No hubo necesidad de dinero para ser feliz, porque mi abuela me dio mucho amor y rigor”.


De niño estudió y trabajó



Y pese a las limitaciones económicas fue matriculado en la Escuela Pedro Nufio, ubicada en el barrio Oriental de Danlí, y “en las vacaciones nos íbamos a Jamastrán a trabajar cortando hojas de tabaco”.


El dinero que recibía Juancito por su labor en las plantaciones de tabaco servía para la compra del uniforme y los útiles escolares del siguiente año educativo.


Así fue creciendo y logrando culminar la escuela para luego cursar la secundaria en el Instituto Departamental de Oriente donde se obtuvo el título de Perito Mercantil y Contador Público.


Zapatero


Al graduarse pensó en encontrar trabajo como profesional del mundo de la contabilidad, pero fue imposible por lo que para generar dinero para apoyar a su familia y cubrir sus propias necesidades buscó trabajo en una zapatería.


“Aprendí en el área de alistador, que es el que hace la parte de arriba del calzado, o sea el que hace lujos sobre el cuero, pero se ganaba poco”.


Para ese momento además “ya andaba de enamorado de mi esposa Suyapa Ramírez, y además se vino la primera hija, así que ya no alcanzaba ese salario”.


“Así pasaron varios años soportando la escasez en todos los sentidos, pero siempre confiando en Dios”, dijo el apreciado comunicador.


Las noticias desde niño le atraían




Su contacto con las noticias comenzó en casa, pues su abuela siempre sintonizaba las emisoras HRN y Radio América para conocer del acontecer nacional. Razón por la cual siempre permanecía atento a las informaciones y se interesaba más cuando uno de sus vecinos le permitía leer algunos ejemplares de los diarios de circulación nacional.


“Mi vecino compraba los diarios La Prensa y Tiempo y me pasaba varios minutos leyendo las noticias”.


Aquella pasión por las notas periodísticas resurgiría años más tarde, pero como un generador de contenidos tras haber culminado un seminario taller que incluyó las enseñanzas básicas del periodismo.


“Fui invitado a participar en el “Proyecto de Capacitación Radiofónico”, jornada que contó con instructores como; Juan Ramón Duran, José Antonio Pineda, Thelma Mejía y Rogelio Aguilar”.


Luego se les dio la oportunidad de seguir con jornadas educativas sobre periodismo en la capital, “esto requería permanecer viernes, sábados y domingo en Tegucigalpa, y los gastos de estadía eran patrocinados por la Fundación Friedrich Naumann”.


“Aprendimos sobre redacción, fotografía, y sobre como elaborar noticias para radio, permanecimos durante siete años en esta formación”, agregó.


A partir de ese momento su vida cambió de manera radical, pues madrugar para informarse y luego encaminarse a las fuentes noticiosas se volvió su rutina diaria.


A las 4:30 de la mañana abandona las sábanas y la cama, encomienda a Dios su día de trabajo y la familia, “le pido a Dios que ese nuevo día sea mejor que el anterior”, para luego hacer un poco de ejercicio.


Unas dos horas después sale de su casa rumbo a su centro de trabajo sin conocer el momento en que regresara, pues “en el periodismo hay una hora de entrada, pero no se sabe la hora de salida, pero es mi pasión además de que me ha permitido mantener en mejores condiciones a mi familia”.


Su mayor felicidad



Sus padres aunque fueron ausentes en gran parte de su vida nunca salieron de su corazón, y les sirvió hasta el último día de sus vidas.


“Pese que no me crié con mis padres siempre los respeté y al final de sus días estuvimos presente, les asistimos con ayuda de los médicos y les logramos comprar sus medicamentos, pero al igual fallecieron”.


Como herencia de sangre sus papás le dejaron una familia numerosa ya que por parte de su mamá son siete hermanos los que tiene Juancito y por parte de su papá cuatro.


En su caso logró formar un hogar estable con su esposa Suyapa, con quien lleva tres décadas de estar juntos, y procrearon cuatro hijos, tres niñas y un varón. Su lugar de residencia es la ciudad de El Paraíso donde se ha ganado el cariño de vecinos y extraños.


“Mi esposa es una mujer buena e inteligente y mis hijos son una bendición de Dios”. También “tenemos 10 hermosos nietos, son tres niñas y siete varones que son nuestra mayor felicidad”.



Su anhelo actual



Con el avance de la tecnología también le tocó aprender a manejar desde un teléfono inteligente hasta una computadora.


Este nuevo aprendizaje, fue vital de acuerdo con Juancito para haberse mantenido activo generando contenidos durante la pandemia de la Covid-19,


“Sin la tecnología no sé que habría hecho durante la pandemia, gracias a Dios me interese en aprender desde que estuve en El Heraldo de lo contrario quién sabe como me habría ido”, aseguró.


De igual manera, aún tiene sueños por conquistar y entre ellos destacó abrir su propio programa de televisión y radio, basado en una temática dirigida al campesinado.


“He notado que hace falta que al productor se le expliqué con palabras sencillas los temas que imparten expertos, será un programa con invitados profesionales en el ramo agrícola”, expresó.


De religión católica que cumple con el mandato de asistir a misa los domingos "creo en un Dios todopoderoso que aunque soy pecador esta siempre conmigo".


Por su importante rol como abanderado de la comunicación y las causas justas, Honduras Trascendental le rinde este homenaje en el marco del Día del Periodista hondureño.


Citas

En el periodismo hay una hora de entrada, pero no se sabe la hora en que culmina la jornada.


Siempre le pido a Dios en oración que me aparte de los malos pensamientos, que el nuevo día sea mejor que el anterior.






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