Jhefry Villanueva, la voz infantil que inspira a Francisco Morazán
Con un índice académico del 97%, una rutina de esfuerzo diario y el sueño de construirle una casa a su madre, el destacado estudiante se convierte en el diputado infantil más inspirador de Francisco Morazán.
El brillante representante de Talanga conquistó el primer lugar regional con una propuesta contundente: destinar presupuestos para crear infraestructura y espacios seguros para niños con condiciones especiales.
Tegucigalpa. Hay palabras que tienen el poder de transformar realidades, y cuando esas palabras nacen desde la voz de un niño, el impacto es insuperable. Con apenas nueve años y una madurez que conmueve, Jhefry Ernesto Villanueva Dávila se ha convertido en el orgullo del Centro de Educación Básica República del Ecuador, del municipio de Talanga.
Tras obtener la calificación más alta en un riguroso proceso de selección entre ocho municipios del norte de Francisco Morazán, este brillante alumno de cuarto grado ha conquistado uno de los escaños del XXIX Congreso Infantil 2026, a realizarse del 24 al 27 de octubre de 2026.
"Los niños tenemos voz, ideas y sueños que merecen ser escuchados", afirma Jhefry con una seguridad que desarma. Su voz se fortalece y salta con mayor energía al recordar el momento en que pisó por primera vez las instalaciones del Poder Legislativo en Tegucigalpa: “Al llegar a las instalaciones del Congreso Nacional, me sentí muy feliz y emocionado. Nunca imaginé estar allí con esta representación”.
Talento innato forjado con valores
Jhefry se describe a sí mismo como un niño pequeño, inteligente, responsable, honesto y respetuoso. Su mayor inspiración es su familia y la gente luchadora de su comunidad. Con un índice académico del 97%, su genialidad no es una casualidad; es el reflejo de un esfuerzo diario y de un entorno lleno de amor.
Al salir de la escuela, su rutina es disciplinada: almuerza, estudia junto a su madre, toma un breve descanso y retoma los libros. Pero Jhefry no solo brilla en lo académico. Heredero de la vena artística familiar —su madre declamaba y bailaba danza, y su padre es un excelente dibujante—, el pequeño también canta, declama y baila folclore.
Además, su nobleza se evidencia en los pequeños grandes gestos diarios, como cuando ayuda de manera voluntaria a limpiar el aula de clases donde su madre trabaja como niñera.
Su liderazgo no es nuevo en el municipio. El pasado 1 de septiembre, durante las celebraciones del Día de la Bandera Nacional, Jhefry tuvo el alto honor de dirigir la Oración al Hondureño, un momento sagrado mientras preparaba su camino hacia el hemiciclo.
En el futuro, sueña con abrazar tres pasiones: ser enfermero, cantante y bailarín de danza. "Deseo estudiar la carrera de enfermería porque me permitiría ayudar a las personas enfermas", confiesa con profunda empatía. Además de extender un mensaje de agradecimiento hacia los maestros de su centro educativo, quienes le han apoyado en esta experiencia tan importante. También agradece a todos el personal docente y administrativo, a los padres de familia y todo el pueblo hondureño "Dios bendiga cada uno".
El "fenómeno" de una escuela que decide ser la mejor
Detrás del éxito de Jhefry hay una institución que ha hecho de la excelencia su estandarte. El CEB República del Ecuador, institución educativa que alberga una matrícula de unos 800 alumnos y se destaca a nivel nacional tanto en deportes como en matemáticas.
Jhefry es el cuarto niño de este centro educativo en alcanzar el Congreso Infantil, una hazaña que sus maestros atribuyen a un riguroso sistema democrático interno donde el estudiante que presenta la mejor propuesta y el mejor discurso en el Gobierno Estudiantil es el que gana.
"hefry es un niño de cualidades innatas, tiene el don de la oratoria y una gran humildad", explica con orgullo el profesor Carlos Amador, uno de sus mentores en este viaje.
Junto a la profesora Elisa y la maestra de grado María Antonia Valle, se han dedicado a pulir detalles de dicción y expresión. “Al llegar a la competencia regional, no lo consideraban un competidor fuerte, pero al escucharlo hablar, fue impresionante. Estos niños son un fenómeno, convencen al público con sus palabras”, manifiesta el profesor Carlos Amador.
Una propuesta de inclusión y justicia social
Para Amador, llevar a los niños al Congreso Nacional no es un simple acto protocolario, es una necesidad vital para que las autoridades escuchen las realidades del sistema educativo desde sus verdaderos protagonistas.
El año pasado, la escuela centró su discurso en la infraestructura para niños con condiciones especiales; una lucha que nació tras la llegada del alumno Roger Iván Jr., cuando el centro tuvo que construir rampas para que él pudiera desplazarse en su silla de ruedas. Sin embargo, la mayoría de las escuelas del municipio aún carecen de accesos y de baños adaptados.
Por esta razón, el pequeño Jhefry al ser consultado sobre qué cambiaría si tuviera el presupuesto de un diputado actual, no dudó en priorizar a los más vulnerables: “Me encantaría que todos los niños tengan espacios seguros donde aprender y convivir. Mi mayor deseo es que los niños con condiciones especiales reciban atención, en especial en la parte de infraestructura escolar”.
El orgullo de un hogar humilde
En casa, en el hogar que Jhefry comparte con sus padres, hermanos, tíos y abuelos, la emoción desborda. Su madre, Karen Dávila, lucha contra los nervios y se rinde agradecimientos hacia Dios y los maestros que han caminado junto a su hijo.
“Yo me siento la madre más dichosa del mundo porque mi hijo ha llegado hasta aquí siempre con humildad», relata Karen conmovida. Ella describe a Jhefry como un regalo de Dios y aprovecha para enviar un mensaje a la sociedad: “Los niños necesitan atención. Yo les diría a los padres que los escuchen, que les enseñen valores y que estén pendientes de ellos para guiarlos”.
Mientras Jhefry se prepara para participar oficialmente en las sesiones del Congreso Infantil que se desarrollarán a finales de este mes, una promesa mantiene encendida su mirada y su esfuerzo: “Mamá, yo quiero seguir adelante. Estudiar y ayudarte a construir una casa propia”.
Con esa nobleza en el alma y el respaldo de todo un municipio, la voz de Jhefry Villanueva ya resuena fuerte en Honduras, demostrando que, para ser grande, no se necesita mayoría de edad, ni mayor estatura, sino una inmensa voluntad.


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