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IHCI festeja con magnífica exposición internacional de artes visuales más de ocho décadas de hacer trascender la cultura y el conocimiento en territorio hondureño

Las obras de artistas de Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Cuba, España, Brasil y Suiza forman parte de la exhibición que permanece en el Museo de la Identidad Nacional.

Tegucigalpa. Con una muestra internacional de arte visual denominada "Los ochenta y cinco" el Instituto Hondureño de Cultura Interamericana (IHCI) festejó el aniversario 85 de fundación.

 

La exhibición abrió al público el 8 de febrero en el Museo para la Identidad Nacional (MIN) y permanecerá hasta el 07 de abril de 2024. Las obras pertenecen a 85 artistas de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Cuba, España, Brasil, Honduras y Suiza.

 

Fernando Carranza, jefe del departamento Cultural del IHCI, informó que la exposición esta integrada por una videoinstalación, seis instalaciones, dos cerámicas, ocho esculturas, tres collages, un dibujo, un grabado, siete fotografías y 56 pinturas, misma que es patrocinada por Banco del País-Banpaís.

 

En la exposición se resalta una diversidad estilística que abraza sistemas de registro reconocidos como la pintura, la escultura y el grabado, así como enfoques menos tradicionales como la fotografía y el arte instalacional, detalló Carranza.

 

A criterio de Ana Lorena Lacayo, directora ejecutiva del IHCI, la institución celebra con esta exposición el connubio entre su vasta historia al servicio del país y el arte. Esta institución, desde su creación en el año de 1939, es un referente en el bregar -a nivel nacional- de las manifestaciones plásticas durante el siglo XX y el actual.

 

‘’La misión de este centro binacional, basada en la cultura como su eje principal, es llevar a los hondureños al deleite de la incesante capacidad creativa del ser humano y a la transformación de la conciencia", destacó Lacayo.

 

Por su parte, Nidia Manzanares, gerente corporativo de Mercadeo y Comunicaciones de Banpaís, dijo "la cultura nos hermana y el lenguaje del arte inspira y mueve a tantos hombres y mujeres e instituciones como la nuestra, que potencia la función educativa en nuestro entorno y la proyección del valor del patrimonio artístico de Honduras".

 

El IHCI presta sus servicios a la sociedad capitalina desde 1939, y, gracias a la visión de ilustres connacionales y ciudadanos estadounidenses residentes en el país, esta institución se convirtió, en un exponente de los valores y la cultura interamericana en Honduras, siendo la primera de esta índole en Centroamérica.

 

Historia de la mano del arte

En sus inicios, el IHCI se destacó por la formación de una vasta biblioteca bilingüe, la que llevó, hasta el año 2017, el nombre de James Blaine. A este lugar acudió la intelectualidad de entonces e inició un enriquecedor contraste de ideas como pocas veces visto en las ciudades gemelas. 

 

Múltiples inquietudes se gestaron en el seno de esta organización, entre ellas, el mecenazgo a distintos grupos de artistas con diversas compresiones e interpretaciones de lo social, quienes comienzan a exponer sus trabajos en la galería que se ubicó en la Calle Real de Comayagüela.

 

Luego de celebrarse el I Salón Nacional de Arte, año de 1963, el IHCI comenzó a hacer acopio de un importante acervo que aproxima a los hondureños a la comprensión histórica del arte contemporáneo.

 

Una gran cantidad de firmas de artistas de diversas tendencias e ideologías forman parte del coleccionismo del IHCI, institución que gracias a su capacidad de generar sus propios recursos ha llevado ininterrumpidamente la celebración de bienales y exposiciones a nivel internacional.

 

Formación bilingüe y la promoción Cultural



En 1939, se estableció el Instituto Hondureño de Cultura Interamericana (IHCI) con el propósito de promover el aprendizaje del inglés y facilitar el intercambio cultural entre la población hondureña y estadounidense.

 

A medida que evolucionó, la institución consolidó dos pilares fundamentales: la educación formal bilingüe y la promoción cultural. En la década de los sesenta, se delineó su servicio de distribución artística, concebido como la columna vertebral de los salones de arte. Sus funciones abarcaban desde la promoción y logística hasta la selección, exhibición, sensibilización y colección de obras.

 

Fueron los artistas Gelasio Giménez, Mario Castillo, Benigno Gómez, Kenneth Vittetoe, Juan Ramón Laínez, Gregorio Sabillón y Julio Visquerra, de manera tácita, persuadieron a los directivos del IHCI de la necesidad de transformar la institución en un espacio profesional de facilitación de valor.


Representaron la entrega axiológica más clara de ese momento, alineándose con las capacidades de solución previamente aportadas por figuras como Ricardo Aguilar, José Antonio Velásquez y Teresita Fortín a mediados del siglo XX.

 

Durante más de seis décadas de servicio en distribución cultural, el IHCI experimentó una gestión sobresaliente que abarcó más del cincuenta por ciento de este periodo, siendo liderada por Marianita Zepeda desde 1963 hasta 1994. En este extenso lapso, Zepeda orquestó una amplia variedad de eventos, incluyendo salones nacionales, exposiciones colectivas e individuales, así como conferencias de expertos nacionales e internacionales sobre teoría e historia del arte.

 

En 1994, Rosario Córdova asume la dirección ejecutiva del IHCI, liderando una actualización significativa del programa distributivo. Introduce cambios sustanciales y nominales en los eventos artísticos, transformando los tradicionales salones de arte en bienales.

 

En su primera convocatoria, estas bienales adquieren un carácter nacional, evolucionando posteriormente a una escala regional en la segunda década del nuevo milenio, con la participación activa de artistas no solo hondureños, sino también centroamericanos y caribeños.

 

De manera paralela, reestructura la composición del jurado calificador, transitando de expertos nacionales a una conformación exclusivamente internacional, con especial énfasis en profesionales de Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe. Estos cambios se complementan con innovaciones en la sede de exposición, el patrocinio y la cantidad y dotación de los premios.

 

Últimos seis años

En 2018, se produce un cambio en la dirección ejecutiva del IHCI, con la transición de liderazgo a nuevas manos. Simultáneamente, el Departamento Cultural de la institución es asumido de manera definitiva por Fernando Carranza. La nueva gestión cultural ha propiciado una expansión significativa de la base de artistas participantes en ambas bienales, al mismo tiempo que ha enfatizado la obligatoriedad de los requisitos de inscripción.

 

Estos requisitos, que incluyen una síntesis biográfica, el racional de obra y el dossier de obras recientes, han preparado especialmente a los artistas emergentes para navegar por diversas convocatorias regionales e internacionales y para interactuar eficazmente con distribuidores comerciales, donde la evidencia digital se erige como el punto de partida fundamental en cualquier negociación.

 

Consciente de la imperiosa necesidad de fortalecer la comunidad artística ihciana y de ofrecer producciones artísticas satisfactorias a diversas audiencias, Carranza se propuso, desde el inicio de su gestión, diseñar una agenda expositiva más diversa en términos demográficos, culturales y estilísticos.

 

En este contexto, el IHCI ha adoptado de manera sistemática la presencia de artistas sampedranos en sus eventos, consolidando una relación orgánica con ellos. Esta conexión se manifiesta en la asistencia curatorial, la coproducción de exposiciones y la incorporación regular de sus obras en la mayoría de las muestras colectivas realizadas en Tegucigalpa.

 

En un plano cultural, la visión promovida por Carranza busca abordar las necesidades de visibilización de los artistas emergentes, especialmente las mujeres. Esto se traduce en la posibilidad de que sus obras interactúen tanto en espacios internacionales como en los locales, considerados no consagrados, como las casas de la cultura y locales comerciales en las pequeñas ciudades del país.


La relevancia del IHCI se manifiesta no solo en sus años de servicio, superando ampliamente a cualquier institución estatal, sino también en su capacidad de adaptación a las cambiantes dinámicas artísticas y a las audiencias distribuidas entre grandes y pequeñas ciudades, y fuera de las fronteras.



 

 

 

 

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