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En Carolina del Norte, USA, un hondureño atiende la desigualdad médica de inmigrantes hispanos

Entre el grupo ha beneficiar con un sistema de salud privado, pero accesible, están los compatriotas, que por no tener un seguro médico anteriormente enfrentaban dificultades para recibir asistencia en medicina general y a los análisis de laboratorio.


Los establecimientos de salud, que son propiedad de Gabriel Armando Bottazzi Rovida, funcionan en las ciudades de Winston Salem, Greensboro, Raleigh y Durham.

Tegucigalpa. No tiene formación médica, pero si examinó a través de sus conocimientos y su corazón las desigualdades en salud que enfrentan inmigrantes hispanos en Carolina del Norte, Estados Unidos, y decidió atenderlas.


Es un hondureño, de esos que nunca olvida su tierra y siempre soñó aportar a la humanidad más que sus logros académicos y profesionales.


“Mis sueños aún no terminan, pero me siento feliz con lo que he tenido”, es la expresión del destacado compatriota que ha triunfado como gerente de corporativos internacionales y con iniciativas propias como sucede con las clínicas para hispanos que fundó en 2015.


LliBott Consultorios Médicos, es el nombre de los establecimientos de salud que son propiedad del compatriota, Gabriel Armando Bottazzi Rovida, mismos que funcionan en las ciudades estadounidenses de Winston Salem, Greensboro, Raleigh y Durham.


El público meta a atender son los hispanos sin seguro médico, mismos que han encontrado a través del proyecto del connacional servicios de medicina general y de laboratorios a costo accesible.


En siete años de haber puesto en marcha esta iniciativa de servicio a la comunidad inmigrante hispana ha sido posible atender a más de 25,000 pacientes, con un registro de más de 80,000 consultas.


Hondureños entre sus pacientes y empleados

La idea de establecer un sistema de salud privado pero accesible para beneficio de la comunidad hispana surgió en conjunto con su esposa Iraida de Botazzi.


Esto rondaba en su cabeza, pues ha mantenido una conexión especial con Carolina del Norte, porque es el lugar donde nació su hija, y fue el lugar donde compró su primera casa de verano, sumado a que pudo identificar la falta de servicios y la abundancia de dificultades que enfrentaban los inmigrantes en temas de salud.


“Nuestras clínicas atienden a muchos hondureños y también quisiera pensar que hemos mejorado la calidad de vida de ellos”, dijo Gabriel.

En su equipo de trabajo actual conformado por 38 personas destaca una doctora hondureña. Además, tiene personal de Colombia, Perú, Ecuador, México, Guatemala, El Salvador, Puerto Rico, República Dominicana, Nigeria y Estados Unidos.


Exitoso en el mundo empresarial

Es Ingeniero Industrial, formación educativa que alcanzó al egresar de Texas Tech University, institución estadounidense que es reconocida por generar profesionales que están entre los más buscados por el gobierno y los empleadores corporativos.


Además, tiene una maestría en administración de empresas como egresado de Duke University, uno de los centros educativos privados del nivel superior más reconocidos y prestigiosos de los Estados Unidos, el cual se encuentra ubicado en Durham, Carolina del Norte.


En la Universidad Estatal de Winston-Salem sacó una segunda maestría en administración de empresas médicas y por su alto desempeño le otorgaron el premio de "Academic Achievement" por el mejor índice académico.

A través de su formación académica es que Gabriel logró abrirse camino entre los líderes internacionales del mundo de los negocios en el rubro de productos de consumo. Fue presidente de Zumbawear, fundador de TozziBiz Consulting, director de MIC Foods y presidente y CEO de Bijoux Terner, LLC, una compañía que diseñaba y manufacturaba accesorios para venderse en aeropuertos, casinos y cruceros.


También trabajó para la división de ropa de la compañía Sara Lee Corporation, durante 16 años, donde llegó a alcanzar el puesto de presidente de Sara Lee Branded Apparel para Latinoamérica.


Es gracias a estos cargos que ha estado al frente de negocios Estados Unidos, Brasil, Argentina, Colombia, Centroamérica y el Caribe, Europa, y compras y manufactura en China e India.


Pese a los múltiples cargos que ha desempeñado, Gabriel no se considera exitoso, pues “triunfar implica haber llegado a un destino, y siento que eso aún no se ha logrado. He tenido un camino que me ha llenado y sigue llenando de satisfacción. He tenidos muchos obstáculos, pero también muchos ángeles que me han ayudado a superarlos”.

Para él la fórmula para alcanzar el éxito es tener los ojos bien abiertos para ver las oportunidades que están frente a nosotros, “tener el valor de lanzarse cuando las oportunidades llegan, tener la flexibilidad para modificar el camino cuando las dificultades se presentan, y muy importante es tener amigos, mentores, y consejeros que ayuden a entender las opciones”.


Génova, Tegucigalpa y Olancho

En la ciudad antigua de Génova, Italia, famosa por su casco antiguo, sus espléndidos palacios y sus plazas llenas de vida, es el lugar donde nació Gabriel, debido a que su papá mantenía el cargo de diplomático en Europa.


Fue el 13 de mayo 1968 cuando sus padres Luis Armando Bottazzi y Gabriela Rovida le recibieron en su hogar como el pequeño de la familia, quienes luego al cumplir cinco años lo trajeron a Honduras donde recibió la nacionalidad hondureña.


“De Italia recuerdo que pasaba mucho tiempo en la montaña y en la playa con mis primos. Hacíamos muchos viajes con mis abuelos”, dijo.


Al llegar a Honduras igual compartió con su abuela paterna y sus compañeros de la Elvel School, con quienes pasaba las tardes jugando fútbol y de momentos en bicicleta en las calles de tierra de la colonia Humuya.


También disfrutó de la diversión sobre patinetas, sobre todo las horas inolvidables que vivió con su primera patineta que era de color anaranjado, y de las tardes en que junto con sus amigos armaba en la sala de la casa túneles con los cojines y sábanas hasta que llegaba su abuela para hacerles saber que no le parecían sus pasadizos.


En sus momentos maravillosos de su etapa infantil, también están presentes los viajes al departamento de Olancho, pues era de todos los fines de semana encaminarse a la finca familiar para disfrutar de la vida del campo.


“En la Semana Santa tomábamos vino de coyol con las pajillas largas cubiertas de pelo de cola de vaca para filtrar el líquido que sale del tronco del árbol”, manifestó el compatriota.


Además, compartió que siempre recuerda a su caballo gris, el que se llamaba Moro y que montaba desde pequeño y los días en que debió levantarse temprano para ver como ordeñaban las vacas.


“Acostumbrábamos a tomar leche al pie de la vaca, en “cumbitos”, calientita y espumosa a la que le agregábamos Quick de fresa y chocolate. Creo que ahora si la tomo así terminaría en el hospital”, expresó.

Sueños y travesuras de jovencito


De niño quería ser agrónomo y pensó que estudiaría en Zamorano para regresar a la finca de Olancho. Luego decidió que estudiaría en el extranjero y en 1985 con 17 años de edad viajó a los Estados Unidos para graduarse como Ingeniero Industrial.


Estando aún en Honduras aprendió a conducir, y como todo aprendiz aprovechaba al máximo los momentos en que su papá accedía a prestarle el automóvil, que por lo general sucedía bajo engaño, ya que siempre decía que iría a la pulpería que estaba a tres cuadras de su casa.


“Le pedía prestado el carro a mi papá para ir a la pulpería a comprar leche, pero el viaje se convertía en una visita a mis amigos. En media hora visitaba tres o cuatro amigos, los saludaba y luego me iba a casa. A veces se me olvidaba comprar la leche y el pan, y entonces después cambié la ruta e iba primero a la pulpería para asegurarme de que no se me olvidara la compra”, confió.


Ejemplo

Sus padres han sido ejemplo para él. “Mi mamá es una persona extraordinaria, de gran corazón. Tenaz, luchadora, inteligente, trabajadora, tierna y generosa. Mi papá es líder, honesto, de joven era muy estricto, pero de gran corazón y entregado a su familia”.


Y su hermana mayor María Elena Bottazzi es también su orgullo, pues como no estarlo si es la científica hondureña que ha sido nominada al Premio Nobel de La Paz.


“Mari es un orgullo para nuestra familia, nuestra escuela y nuestro país. Mari decidió usar sus talentos, inteligencia y pasión en el bien de los demás al enfocarse en desarrollar soluciones a problemas de salud de países con pocos recursos. ¡Nos llena de orgullo!, sé que ya lo dije, pero vale la pena repetirlo”.


Por considerar a su familia nuclear como uno de sus pilares y parte de sus prioridades es que siempre en sus momentos de vacaciones el 95% de su tiempo es dedicado a visitar a su mamá, hermana y su papá. Por lo menos una vez al año vuelve a Honduras, la tierra que le vio crecer y de la cual se siente orgulloso.


Vida laboral y familiar

El día para Gabriel comienza a las 6:30 de la mañana con la preparación de dos tazas de café, una para él y la otra para su esposa Iraida de Bottazzi, con quien tiene 34 años de feliz matrimonio.


Y es que se conocieron en una clase de química siendo estudiantes universitarios en 1985 y tres años después se casaron.


De su unión nacieron Luis Fernando, a quien de cariño llama como Nando, su primogénito de 25 años y Anna Gabrielle, Gaby de 23 años. “Mis hijos son mi legado más importante. Espero que sean personas de bien, productivas, y felices”.

Con la taza de café caliente, estando aún en el cuarto, “compartimos mientras vemos las noticias, y yo hago la primera revisión del correo electrónico. Luego visito las clínicas, hablo con miembros de mi equipo de trabajo sobre temas específicos, salgo a almorzar por lo menos una vez a la semana con cada integrante de mi equipo de líderes y médicos”, reveló


En las tardes se prepara para trabajar en la oficina o la casa, creando y revisando reportes, coordinando proyectos para mejorar el servicio o eficiencia, haciendo cuentas y proyecciones.


“Al trabajar en casa, mi esposa y yo estamos juntos la mayoría del tiempo. Hablamos con nuestros hijos más de una vez por día”. Su faena concluye por lo general entre la medianoche.


Por nunca olvidar sus raíces, y a través de sus conocimientos crear oportunidades en salud, para una comunidad que permanecía sin respuesta ante sus necesidades médicas en tierras extranjeras, es que Honduras Trascendental rinde este reconocimiento especial con su historia de vida. ¡Adelante Gabriel Bottazzi! siga enalteciendo al país cinco estrellas.


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