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  • Foto del escritorHonduras Trascendental

Erick Ramírez: genio pintor autodidacta que ha tomado a su natal Orica como su lienzo y principal fuente de inspiración

Desde la casa o lugar del sol, significado del nombre de su municipio, sueña con algún día tener la oportunidad de elaborar una de sus piezas artísticas en Casa Presidencial.

 

Admira al pintor, escultor y retratista hondureño Johnny Mcdonald, nombrado en fecha reciente como embajador del arte nacional.

Tegucigalpa. Pintar es su motor de vida, su tiempo de plenitud. Un genio autodidacta de la corriente primitivista que ha llenado de color y arte a su natal Orica, Francisco Morazán.

 

Un joven de extraordinario talento que ha encontrado entre los espacios públicos de su comunidad el lienzo perfecto para plasmar sus ideas artísticas.

 

Es el benjamín de la familia Ramírez Coello, pues es el más pequeño entre sus cinco hermanos, de herencia campesina, pero con vocación innata para recrear las formas o figuras que ha capturado a través de sus ojos.

 

Y es que la escuela y el maestro en las artes graficas de Erick Asdrubal Ramírez Coello ha sido la vida, y sus obras cautivan, se venden y además le hacen inmensamente feliz.

 

Aseguró que con sus pinturas no busca apropiarse de las ideas de otros, ni tampoco ofrecer algún discurso estético, simplemente se deleita pintando y con ello, concreta, a su mismo ritmo, uno de sus mayores sueños ser reconocido como un artista nacional e internacional.

 

Aunque no puede negar que admira la trayectoria del pintor, escultor y retratista hondureño Johnny Mcdonald, nombrado en fecha reciente como embajador del arte nacional.

 

Sueños por concretar

La cuenta sobre la cantidad de pinturas que ha elaborado ya la perdió, pero las más visibles y que no podrá olvidar jamás se aprecian en la Calle de la Cultura, del casco urbano de Orica, ya que su destreza artística resuena de manera profunda en su localidad.

 

“Esta obra me llevó un mes en completarla”, dijo Erick, sitio en donde se aprecia una muestra del ambiente cotidiano local.

 

Su primer mural contó que fue para su familia y desde ese momento despegó con su sueño de artista, contando con el cariño y apoyo de su comunidad, pues le comenzaron a comprar, en su día a día, cada propuesta creativa.

 

“Yo comencé haciendo llaveros, los vendía a 25 lempiras, luego incursioné en el tallado de madera, cuadros en lienzo y ahora en el muralismo”, explicó.

 

Hoy en día, además ha sido el encargado de darle color y vida a diversos espacios comerciales de su amado territorio.

 

Su éxito local, ahora sueña con posicionarlo a nivel nacional, y más allá de las fronteras, y entre sus metas destacó elaborar una de sus piezas artísticas en un espacio de Casa Presidencial.

 

“Elegir este espacio como un lugar especial para una de mis obras, es porque ahí permanecen nuestras autoridades y son quienes nos representan”, manifestó.

 

Además, dijo que para él cada pintura es un reto, “porque me gustan que sean únicas, sin copiar a otros. A todas les encuentro dificultad porque siempre deseo hacer algo único”.

 

Aprendizaje para toda la vida

Uno de los sucesos, de esos que dejan lecciones de vida, y que experimentó Erick mientras desarrollaba un importante trabajo artístico y que decidió compartir fue el momento en que una tormenta le borró uno de sus murales casi por completo.

 

“Recuerdo que ese día estaba soleado, y trabajé sin precaución, confiando en que no iba a llover, pero ya casi para terminar el trabajo se vino la lluvia”, manifestó el destacado joven.

 

También ha experimentado situaciones difíciles de los cuales ha podido salir por misericordia de Dios como el momento en que tuvo que entrar a un quirófano para someterse a una cirugía en los ojos, misma que la causó mucho temor porque su vista es una de sus principales herramientas de trabajo.

 

Justo después de esta intervención quirúrgica y encontrándose en el proceso de recuperación decidió comenzar a pintar pequeñas obras en pulseras, aunque los primeros destellos del arte que sostiene entre sus manos surgieron siendo niño, a la edad de siete años, en su etapa escolar,

 

“Comencé a mi manera, haciendo una carita feliz, y a raíz de todo lo que hacía me enteré que después podía hacer un pollito con alas. En ese entonces no conocía de tecnología, ni de las técnicas que ahora si tengo a la mano gracias al internet”.

 

Pero con el paso de los años se ha vuelto un experto que define el arte “como una forma de vivir y ver la vida de diferente color, una forma de vida y trabajo. Amo lo que hago y me entrego al cien”.

 

Su sueño a nivel profesional siempre fue entrar a la Escuela Nacional de Bellas Artes, pero le fue imposible por falta de condiciones económicas, a la fecha las únicas destrezas adquiridas en un salón de clases fueron las que obtuvo en la universidad a través de curso de arte y pintura.

 

Pese a las dificultades considera que ha alcanzado varios triunfos, “pero aún me quedan tantos por concretar. Me encantaría ser reconocido a nivel nacional por mi talento y si se puede que el mundo me conozca”.

 

Exitoso en el mundo de la pastelería


Por su habilidad con las manos acumula además una exitosa carrera en el mundo de la pastelería, aprendiendo las técnicas bajo sus propias instrucciones, ya que también alcanzó experiencia en esta área laboral a través de lo que observaba.

 

Se formó “en el lujo comestible” como él lo definió y también lo hizo destacar y apasionarse por este tipo de arte gastronómico.

 

“He trabajado como repostero, en proyectado de imágenes, mis inicios en el mundo de la pastelería fueron en La Exquisita, luego a raíz de la pandemia cambié de trabajo y me dieron la oportunidad en la pastelería Fresa y Chocolate, en Olancho”, reveló.

 

Luego fue contratado en la repostería Sandra en Campamento, Olancho, en este camino gastronómico desarrolló aún más sus técnicas con el fondant (pasta con la que cubren los pasteles).

 

“De manera empírica aprendí a formar el fondant y a crear detalles y decoraciones”, que al final le generó también un gran reconocimiento de parte de los clientes, compañeros y jefes inmediatos.

 

De campesino a las aulas universitarias

 

A los ocho años era un experto en las siembras de maíz y frijoles, sabía del cuidado de animales y a recorrer solo largos tramos de camino. “Yo bajaba de una montaña con nueve medidas de maíz sobre los hombros, el trayecto para llegar de regreso a la casa era de tres horas”.

 

Las siembras familiares eran de subsistencia, por ello le resultó complicada su formación escolar, al grado que hubo momentos en que llegó a pensar que no completaría ni la primaria.

 

“Cursé mi primaria en la escuela 12 de octubre, en la aldea San Marquitos de Orica. Fui parte del gobierno estudiantil, ese es mi mejor recuerdo. Yo iba en la maña y en la tarde a clases y tuve maestros estrictos por lo que me considero afortunado de lo que viví”.

 

Con mucho esfuerzo y perseverancia al final logró obtener el título de Perito Mercantil y contador público. También llegó a las aulas universitarias, y sacó 16 clases de la carrera de técnico en orientación de empresas cafetaleras.

 

“A raíz de mi trabajo fue difícil continuar la universidad, pero gracias a Dios supimos pensar y entregarnos al arte”.

 

De niño anduvo descalzo

El camino que le ha tocado recorrer, para dedicarse exclusivamente al arte, ha sido difícil, pero a pesar de los obstáculos ha logrado alcanzar el éxito.

 

Sus padres son Juan Bautista Ramírez y Reina Margarita Coello quienes se encargaron de formarle con disciplina y cuando buscaba descarrilarse no dudaron en hacerlo volver al redil bajo los azotes de una que otra vara.

 

Sus castigos, a veces pasados de mano, eran por su amor a la pelota, sus interminables potras que le hacían olvidarse de los quehaceres encomendados o los consejos de no andar en la calle.

 

Pese a ello, logró vivir una infancia al aire libre, de tardes dedicadas al juego de trompo, mables, carretas de madera, andar en bicicleta, montar a caballo, caminar bajo la lluvia y saltar los charcos de agua formados en las calles tras una fuerte tormenta.

 

“Mi infancia fue la mejor época, porque siempre era todo más sano, no teníamos teléfonos”, agregó.

 

En esta primera infancia además aprendió a caminar y correr descalzo por entre maleza, sin pensar en las espinas o las piedras, pues su primer par de zapatos lo estrenó como a los 10 años. “Venimos de una familia humilde, nos tocaba andar descalzos, pero los tiempos han cambiado y ahora estamos bendecidos”.

 

Su pareja actual es Ana Yudith Sánchez, con quien está a la espera de su primogénita, a quien desde ya contempla que encaminará bajo los mandatos de la religión cristiana evangélica.

 

De la mano de su familia, además aseguró que continuará su carrera creyendo en sí mismo, actitud que aplaudimos en Honduras Trascendental y le incitamos a continuar con el mismo ímpetu. ¡Felicitaciones!


Citas

 

“Si creemos en nosotros mismos podemos lograr nuestro sueño”.

 

“Dios ha sido el que me ha ayudado y ha puesto los clientes de buen corazón”.

 

“Por méritos propios y la gente de mi pueblo que me ha ayudado he alcanzado mis sueños”.


 

 

 

 

 

 

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