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Carolina de Carías: artista del pincel que vence los desafíos de crear y ser mamá

Más de tres décadas ha dedicado la reconocida pintora hondureña en la formación de niños y jóvenes del país en el arte de la pintura.



Tegucigalpa. Para ella no hay mejor obra de arte que sus hijos, ese amor realizado que siempre soñó y que tuvo que construir con esmero, paciencia y fe.


Y es que para Lesly Carolina Flores Irías, conocida en el mundo de las artes visuales como Carolina de Carías, la pintura y la maternidad son los colores que dan vida a su alma.


Sumado a su pasión por sembrar un legado entre niños y jóvenes del país, al encaminarlos al mundo artístico que se complementa entre esas sustancias espesas o líquidas para crear un nuevo compuesto que al final dan vida a una obra plasmada sobre un lienzo.

Para conocer más de la vida personal de la reconocida artista nacional, con más de 30 años de carrera en la pintura, Honduras Trascendental pasó una inolvidable tarde en la fábrica de sus sueños: Estudio de Arte.


Madre primeriza



-A mí, los hijos no me vinieron, fueron pedidos al Señor- expresó.

De esta manera confesó que para ser madre a plenitud tuvo que someterse a intensos tratamientos de fertilidad, proceso que superó para concebir, no uno, sino a sus dos hijos: Marcos y Antonio.


El primero con quien experimentó el crecimiento de su vientre, esa etapa que soñó mientras estudiaba la carrera de pedagogía, y a quien cobijó entre sus brazos a los pocos minutos de nacer fue a Marcos, hace 29 años.


-Cuando supe que iba a ser madre, me volví loca de la felicidad, ni se me ocurrió pensar en el sexo del bebé, pues con solo saber que iba a ser mamá estaba realizada-.


Por ser primeriza se matriculó junto a su esposo, Marcos Carías, en los cursos de parto profiláctico, comenzaron temprano con la decoración de la habitación y hasta decidieron que durante los primeros meses de vida de su pequeño le darían leche materna.


Su plan se cumplió y durante 11 meses su primogénito recibió el alimento natural que emanaba de su ser. -Me motivé a dar lactancia materna porque conocía sobre los beneficios sobre el vínculo que existe entre madre e hijo-.


También bajó su ritmo de trabajo y durante los primeros ocho meses de su recién nacido permaneció en casa,- estábamos tan felices con mi familia, pues el pronóstico de que no podíamos tener hijos se había borrado y ahí estábamos cargando al primer bebé-.



Venciendo barreras con amor y felicidad



Siete años después de que naciera Marcos, venciendo nuevamente aquella batalla contra la infertilidad, mediante una cesárea llegó al mundo el segundo fruto de su amor a quien nombró como Antonio.


El nuevo integrante de la familia, durante los primeros dos años y medio recibió los mismos cuidados que había mantenido su hermano mayor, pero luego llegaría un nuevo reto para la familia, Antonio fue diagnosticado con trastornos del espectro autista (TEA).


La condición de su hijo menor llevó a Carolina a nuevos replanteamientos para su vida, pues su hijo menor necesitaba más atención y en diferentes áreas para ofrecerle una vida llena de felicidad, por lo que decidió a partir de ese momento dedicarse más a su familia.


-Entonces, después de un tiempo, solo trabajaba tres tardes a la semana dando clases para estar el mayor tiempo con mis hijos-.


Cuando le tocaba trasladarse a algunas reuniones, que por lo general era con los ejecutivos de Banco Atlántida, utilizaba un busito para estar acompaña de sus niños durante los trayectos de ida y vuelta.


Sin embargo, ante la fragilidad de madre también tuvo noches de desvelo, de incertidumbre y llanto, a la par de encontrar fortaleza para decidir que sería feliz al lado de su hijo con discapacidad, el cual en la actualidad tiene 22 años y junto a su hermano son su mayor orgullo y bendición.


-He aprendido que para ser una buena madre debo estar contenta conmigo misma para poder luchar por mis hijos. Decidí ser feliz, amar y salir adelante a pesar de tener un hijo especial, antes no lo entendía, no sabía que Dios me había estado preparando desde que conocí a otros niños autistas ejerciendo mi carrera-.


El rol de madre según la destacada artista -es un compromiso, pues se debe formar a estos seres que el Señor nos dio en consignación, y en mi caso particular ha sido un desafío más grande el tener un hijo con capacidades especiales-.


Orgullosa de sus amores



-Mi hijo Antonio fue a la escuela durante tres años, pero luego decidimos que lo mejor para él era recibir su formación y cuidados en casa-. Es un hijo amoroso, él es todo amor-.


Es además su mayor compañía, pues permanece en cualquier espacio donde ella anda, - es el dueño de la casa, pasa en la sala, en el estudio, en todos lados-.


Por su parte -mi hijo mayor continuo sus estudios, reside en Francia, y es doctor en economía-.


Por la lejanía con su primogénito aseguró extrañarlo demasiado, pero feliz de que esté cumpliendo sus sueños fuera de las fronteras nacionales.


-Marcos es el que dicen que se parece a mí, somos bastante detallistas casi perfeccionistas en el trabajo, súper desenvuelto, tiene facilidad para hablar en público, y un gran ser humano, orgulloso de ser hondureño-.


Por ese amor que su hijo muestra por su país ella se siente más que orgullosa-mi hijo siempre dice que algo que le agrega valor en el mundo es ser de raíces hondureñas y que somos capaces de progresar y conquistar sitiales de honor en el mundo-.


Formadora de talentos nacionales



Más de tres décadas ha acumulado Carolina como formadora de centenares de talentos nacionales en su Estudio de Arte.


En este espacio, con el transcurrir de los años ha logrado reunir diversos tesoros, unos de su propia inspiración y otros que le han heredado sus alumnos.


Son obras de arte, libros, y hasta creaciones manuales basadas en el reciclaje las que se aprecian en cada espacio del salón de clases y su casa.


Por ello, entre las paredes de su hogar destacan pinturas como las inspiradas en sus hijos, también de rostros con expresivas miradas, paisajes e imágenes creadas por su imaginación.


Los cuadros con dedicatoria también están presentes como uno donde se lee: Con infinito agradecimiento para mi segunda mamá, Mrs Carolina. Nunca podré compensar todo lo que usted ha hecho por mí. José Manuel Matheu.


La impecable artista que siempre viste conjuntos de ropa con tonalidades que evocan alegría, calidez y glamour aseguró que vive orgullosa de dedicar su tiempo a la niñez y la juventud.

Por eso, les enseña que -no hay que decir no puedo, que siempre hay que tratar-.


En promedio trabaja 35 horas a la semana, pero cuando hay proyectos, exposiciones o atenciones personalizadas para algunos niños, simplemente se vuelven incontables.


La reconocida capitalina admira al artista austríaco Gustav Klimt, uno de los máximos representantes del arte vienés de finales del siglo XIX, por la estética de sus obras y lo adelantado ante su época.


Legado de la mano de Banco Atlántida



Cada año, durante más de tres décadas Carolina ha forjado un legado artístico de la mano de Banco Atlántida, a través de las exposiciones de arte que son montadas con el talento de sus estudiantes y artistas invitados.


Sus alumnos que son elegidos para mostrar sus creativas obras oscilan entre los 2 y 18 años.


-El pilar fundamental en mi vida es el espacio que me han brindado el equipo de Banco Atlántida, he tenido un apoyo incondicional, valoran el trabajo de los niños. Si hablo del éxito de mi trabajo no lo puedo dejar de lado-.


En la actualidad prepara una nueva exposición a favor del primer centro de educación inclusivo en Honduras: Eagle Sun, donde asisten diferentes niños con condiciones especiales.


La exposición será inaugurada el próximo 14 de mayo de 2022, y lo que se recaude será donado a la institución benéfica.


A esto se suma su labor social al impartir talleres en diferentes instituciones educativas, en centros de atención de personas con discapacidad y en riesgo social.


Junto con sus estudiantes además ha participado en diferentes causas como; Operación Sonrisa, Programa Mundial de Alimentos, Fundación Hondureña para el Niño con Cáncer, Fundación Abrigo, Hospital María, entre otros.


Así mismo, ha impartido talleres en línea con instituciones como Chiminike, y escuelas privadas.


-Lo más gratificante es ver que el público recibe nuestro trabajo con alegría y le da valor, es una hermosa satisfacción ver como los alumnos que además de aprender una manifestación artística se superan como seres humanos, y esto es un elemento de desarrollo para la sociedad hondureña-.


Compañera incondicional



Ese gusto por la moda y el buen vestir lo trae desde pequeña según su madre Ercilia Irías Esquivel, octogenaria a quien cariñosamente se le conoce como doña Chila.


-Cuando mi hija era niña iba a la escuela con su hermano, era impecable en su vestuario, le gustaba como hoy en día, estar arreglada y le fascinaban los vestidos y las carteras, pero no podría imaginar que estaba educando a quien hoy se ha convertido -.


Además la describió como una persona cariñosa, atenta y que la apoya en lo que dice y hace. -También tengo a mi hijo menor, Danery Antonio, que vive en los Estados Unidos, lo tengo en mi corazón en cada instante. Los dos son exitosos y lindos hijos.


Además contó que luego de descubrir que su hija tenía inclinación por el arte, la matriculó en clases de pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes donde concluyó su bachillerato. Luego estudió Pedagogía, uniendo de esta manera el arte de enseñar, y completó su vocación con estudios en el extranjero.


La vena artística de Carolina de acuerdo con doña Chila viene de su padre, Ramón Flores Guzmán, quien ya pasó a la presencia de Dios, pero que fue un músico nato, pues aunque era abogado de profesión tocaba piano, guitarra, y concertina.


La profesional de la pintura, por su parte confió que su mamá es su más grande apoyo, pues se involucra desde el cuidado de su hijo Antonio hasta con los niños más pequeños que llegan al Estudio.


-Mi madre vive conmigo, y me ayuda a cultivar la vida de Antonio y de mi esposo Marcos, a quien considera como otro hijo, esto es lo que me ha llevado al éxito la unidad familiar-.


-Además, mis primas, tías y amigos que son parte de mi vida y que me acompañan en mi labor de sacar a mi hijo adelante y el Estudio de Arte, me siento más que bendecida-.


Sin olvidar el apoyo de Priscila, su asistente fiel, que la ha acompañado durante cada una de sus facetas a lo largo de más de 30 años.



Visión artística


La capitalina que vivió su infancia en la colonia Alameda posee otro don especial que es entregar amor a las personas que llega a conocer, pues le encanta abrazar a los demás y entregarles su mejor versión a través de ese momento de cercanía.


-Me encanta decirle a las personas te quiero o te amo, también abrazarlos porque me fascina manifestar el cariño, ya se imaginan como he sufrido en esta pandemia sin poder tener ese contacto-.


Por esta sensibilidad especial basada también en su faceta artística considera que en el país dedicarse al arte -es un verdadero reto un compromiso, y una firme decisión de luchar con condiciones adversas-.


Reconoció además que hace falta la estructura estatal para impulsar nuevos espacios para el arte en todas sus manifestaciones.


-La vida de un artista en Honduras es un desafío, es un reto, pero también es una satisfacción porque hay mucho por hacer, y por lograr-.



Expresiones


--- Parte de mi éxito profesional se lo debo a mi madre, no solo por apoyarme para estudiar, sino que me apoya hasta el día de hoy para que mis hijos sean un éxito.


--- He aprendido que para ser una buena madre debo estar contenta conmigo misma para poder luchar por mis hijos.


--- Decidí ser feliz, amar y salir adelante a pesar de tener un hijo especial.

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