Campeona que rompe barreras: Nataly Rodríguez gana el oro en CODICADER 2026 y fija su mirada en los Juegos Panamericanos
La pugilista se consagró como la segunda competidora femenina en la historia de Honduras en ganar una presea dorada en esta disciplina y apunta su mirada hacia competencias internacionales.

Tegucigalpa. Tras consagrarse de forma invicta en el torneo centroamericano CODICADER 2026, la boxeadora hondureña Nataly Rodríguez, de 16 años, ya apunta sus guantes hacia un desafío mayor: los Juegos Panamericanos.
Con el gancho derecho como su mejor arma y el respaldo incondicional de sus padres, la joven campeona reafirmó que el boxeo no tiene género y envió un potente mensaje de confianza a todas las niñas que temen incursionar en deportes de combate.
Nataly Alessandra Rodríguez Borjas, una joven atleta nacional tras consagrarse campeona de boxeo en los Juegos CODICADER 2026 se convirtió de en la segunda mujer en la historia de Honduras en lograr una medalla de oro en esta disciplina, rompiendo barreras y demostrando que el cuadrilátero no tiene género.
La boxeadora, quien actualmente cursa su último año de Bachillerato en Humanidades, descubrió su pasión por los guantes a los 14 años, atraída por la estricta disciplina que exige el deporte.
Desde entonces, ha compaginado su vida escolar con jornadas de entrenamiento de alto rendimiento. Un día ordinario en la vida de la campeona comienza a las 4:30 a.m. para salir a correr, continuando con sus deberes colegiales hasta las 2:00 p.m., y culminando con extenuantes sesiones en el gimnasio de la Villa Olímpica de 3:40 p.m. a 7:00 p.m.
El precio de la gloria y el respaldo familiar
Detrás de las 4 medallas que hoy acumula en su palmarés (3 de primer lugar y 1 de segundo), se esconde una historia de profunda entrega. Para la joven deportista lo más complejo de su ascenso ha sido la renuncia a eventos familiares y reuniones sociales con amigos para no interrumpir su preparación. No obstante, esa brecha ha sido cobijada por el pilar más sólido de su vida: su familia.
Sus padres, Kenya Borjas y Wilson Rodríguez, junto a sus hermanos, conforman el equipo técnico y logístico que hace posible su carrera. Su padre lidera las mañanas de atletismo, su madre supervisa cada entrenamiento y sus hermanos gestionan el equipamiento y los gastos económicos.
Por ello, al momento en que el réferi levantó su mano proclamándola ganadora absoluta tras cuatro meses de rigurosa preparación previa al torneo, su pensamiento inmediato fue de gratitud hacia Dios, sus entrenadores y su familia.
Un mensaje de igualdad

Consciente del impacto de su logro, la campeona nacional — confesó una profunda fe a través de la religión evangélica y una segunda pasión deportiva por la arquería— admira el desplazamiento sobre la lona de su ídolo mundial, Teófimo López.
Al ser consultada sobre lo que significa abrir brecha para las niñas en un deporte históricamente masculinizado, la campeona fue contundente: "Este deporte no tiene género; no importa quién lo practique, sino tener la disciplina para hacerlo, tanto en el boxeo como en los demás deportes".
Para aquellas niñas que experimentan temor de incursionar en disciplinas de combate, Rodríguez envía un mensaje de empoderamiento: "No tengan miedo de intentarlo. Empiecen poco a poco y confíen en sí mismas, porque todos comenzamos desde cero".
Finalmente, la atleta lanzó un respetuoso pero firme llamado a los tomadores de decisiones: "Le pediría a las autoridades deportivas de Honduras más relevancia hacia nosotros y más apoyo", reafirmando que el talento joven de Honduras está listo para conquistar el mundo si se le brindan las herramientas necesarias.


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