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De inmigrante a instalar cajeros automáticos y cajas de seguridad de agencias bancarias de EEUU

Parte de los ingresos de Ángel Rafael Lanza Reyes llegan a Honduras para alimentar a ancianos que residen en la calle o que viven en extrema pobreza.


El compatriota, además posee una empresa de transporte de equipo pesado, con la cual genera empleo para otros connacionales. Entre sus empleados también ha contado con mano de obra estadounidense.

Tegucigalpa. Siendo un adolescente sale del país por decisión de sus padres. Su madre Liana Reyes ya se encontraba en los Estados Unidos y por lo tanto además del reencuentro familiar se pensó en ofrecerle mejores oportunidades de las que tenía en su tierra natal Honduras.


De inmediato se incorporó al sistema educativo extranjero y luego al productivo. Hoy día es un ejemplo de que cuando se quiere se puede, debido a que con esfuerzo permanente ha logrado estructurar dos empresas que en la actualidad le permiten llevar el sustento a casa y además generar empleos.


La instalación de cajeros automáticos y cajas de seguridad de agencias bancarias de EEUU es el trabajo con el cual percibe parte de sus ingresos económicos, debido a que además es propietario de una empresa de transporte de equipo pesado.


Estas dos áreas donde se desempeña con gran acierto Ángel Rafael Lanza Reyes, son las dos fuentes de dinero que le permiten enviar recursos a Honduras para alimentar a ancianos que viven en situación de calle o en extrema pobreza.


“Todos los meses de mis ganancias dejo un aporte para ayudar a los adultos mayores, tengo algunos cómplices que compran la comida y se encargan de distribuirla, aquí no hay fotos, ni firmas, ni nada. Si vas a ayudar que sea con dignidad”, expresó el compatriota.


También ha podido apoyar a niños de una escuela del Bronx NY, donde junto con otros de sus amigos le cumplen los deseos que los pequeños le hacen llegar a Santa Claus en Navidad.


“Esta actividad es algo realmente bello, fortalece el corazón y el alma”, agregó.


Inicios de un inmigrante


Su llegada al país del presidente Joe Biden estuvo marcada por las dificultades propias de un inmigrante, pues no había una casa propia, ni el alquiler de un apartamento que le diera cobijo.


Por esta razón se quedó algunas noches en casa de familiares y conocidos y otras ocasiones esperando el amanecer en la calle, dificultades que con el pasar de los meses se fueron quedando entre sus recuerdos.

Lo que nunca le faltó fue la fe en Dios y una voluntad inquebrantable que aún hoy le sostienen.

Llegó a los Estados Unidos siendo un jovencito de 19 años, allá por 1993, siete años después de que su madre migrara al país del norte.

La estancia de su mamá en tierras norteamericanas fue lo que después le permitiría a Ángel lograr la residencia americana, y a su vez trabajar y vivir de manera legal en el país extranjero.


Esfuerzo permanente

Desde el momento de su llegada a la nación americana le ha tocado forjar su camino con largas horas de trabajo continuo, el esfuerzo que sigue manteniendo 29 años después de haber abandonado su tierra natal.

Por ello, no existe un horario fijo de trabajo, pues “las personas emprendedoras no tenemos horario” ya que primero hay que cumplir con las responsabilidades para luego encontrar de vez en cuando, pero en el tiempo extendido, algún espacio para el descanso.

“Cada acción se la dedico a Dios, por lo bueno, y por lo no tan bueno”, dijo.


Haber alcanzado lo que en la actualidad posee, sobre todo la oportunidad de desempeñarse de manera honrada, es para Ángel parte de lo que ofrece Estados Unidos.


“Este país ofrece oportunidades para las personas que tienen una meta, pues no se puede disfrutar de ningún éxito sin esfuerzo”, expresó el destacado hondureño.

De su emprendimiento, como dueño de la empresa de transporte de equipo pesado aseguró que es un trabajo como cualquier otro donde no asume el papel de jefe sino más bien de marcar la ruta a través del ejemplo.


Son una decena de empleos los que genera con su empresa y calificó a sus empleados como “personas igual que yo, luchadoras. Hay momentos en los que no hay ganancias, pero jamás dejo a uno de los empleados sin su sueldo”.


La mayoría de las plazas de su compañía son hondureños, pero también ha tenido norteamericanos bajo su dirección.


Con esta empresa ha logrado recorrer unos 40 Estados de la nación americana.


Servicio para agencias bancarias

Su otro trabajo también le ha permitido recorrer varias ciudades de la costa este de EE.UU, ya que ha sido contratado para instalar cajeros automáticos y cajas de seguridad para diversos bancos.

Los dispositivos electrónicos que colocado el hondureño funcionan en ciudades como; Atlanta, Filadelfia, Washington, Nueva York, Boston, y Miami.


Su labor va más allá de asegurar con pernos la estructura que sostiene el dispositivo electrónico, ya que además deberá cerciorarse de la seguridad, ambientación y del buen funcionamiento del cajero automático.


Estudios en Honduras y Estados Unidos

Ángel llegó al mundo el 28 de octubre de 1978. Nació en la capital de Honduras, Tegucigalpa. Son en total cuatro herederos del hogar que conformaron su mamá Liana Reyes y su papá Raúl Lanza Valeriano, la persona a quien más admiró “por haber dedicado su vida a los suyos, y al país como un periodista sin tacha”.


La primaria la cursó en la Escuela Privada Mixta Luis Landa y a finales de los años 90´s terminó el bachillerato en los Estados Unidos.


Luego sacó un diplomado en artes gráficas e inglés en el Colegio Nacional de Florida.


En su niñez recibió amor y valores, ya que con el ejemplo sus padres le mostraron el camino correcto a seguir: trabajo y amor al prójimo.


“Tuve una infancia colmada de amor. Los recuerdos más frescos que guardo de mis padres es que siempre tenían un plato de comida para alguien más, en especial para las personas menos favorecidas. El trabajo honrado y ser empático con los demás, sin importar condiciones sociales fue su mayor legado”, confió.


Legado de trabajo


En su etapa de adolescente mientras residía en Honduras trabajó como canillita, ofreciendo la revista Hibueras que producía su papá.


“Cada día salía con un número de revistas sobre mis hombros, más tarde me convertí en editor”, y gracias a esta labor llegó a conocer personas que considera como maravillosas.


Entre los connotados periodistas que pudo conocer y además entablar una relación cercana son; Herman Allan Padgett, Magda Argentina Erazo Galo, Ramiro Colindres y Mario Hernán Ramírez, “todas plumas de oro, amigos de mi papá y colaboradores de su proyecto cultural la revista Hibueras”.


Ese mismo puesto le enseñó también a gerenciar, pues de acuerdo con el capitalino debía manejar al equipo que se encargaba de sacar las publicaciones de la revista.


“Tengo el sueño de volver a editar algunas publicaciones con jóvenes talento del país”, reveló.


Y es que aunque aún en pininos en comparación con el legado de su padre logró hace unos años editar el libro Raúl Lanza Valeriano 0801, una compilación de los mejores reportajes que hizo su progenitor en honor a la ciudad de Tegucigalpa.


Su labor solidaria

Luego de haber sido testigo del empeño de su padre y de su apego al trabajo siendo un adulto mayor es que valora la fuerza laboral de las personas que pasan la tercera edad.


“Mi papá trabajó hasta muy avanzada edad, jamás quiso depender de alguien… Por eso yo siempre le doy oportunidad de trabajo a los adultos mayores, la productividad no depende de una edad, todo es tener un propósito en la vida”, expresó.

Ese ejemplo familiar además le impulsa a no olvidarse de su proyecto solidario a favor de las personas que por su edad no son valoradas y a las que trata de apoyar con una ración de comida.


“Uno de mis proyectos es ampliar los servicios del Comedor Solidario, y poder tener un espacio físico donde los adultos mayores puedan encontrar un plato de comida caliente, y servido con dignidad”, reveló.


Su propia familia

El hondureño reside en la comunidad de Levittown, ciudad de Hempstead en el condado de Nassau, Nueva York, esta localidad queda a unas 25 millas de la ciudad de Manhattan.

Es padre de una niña, a quien aseguró prepara para la vida, y aunque aún es pequeña “veo en ella valores como la responsabilidad, quizá porque soy exigente”.

Se describe como una persona con valores que ama a su familia. Soy exigente a más no poder, siempre persigo la eficacia”.

Y así como valora las oportunidades que le ha ofrecido Estados Unidos ama a la tierra que le vio nacer, el país cinco estrellas “Honduras es mi hogar, es mi familia”.

Por ello, cuando logra escabullirse de sus múltiples responsabilidades viaja a su tierra para disfrutar de momentos inolvidables junto a su primogénita “me gusta ir de pueblo en pueblo con mi hija, y me encanta disfrutar de la gastronomía de Honduras”.


Por su ejemplo de trabajo, amor por su tierra y solidaridad para las personas adultas mayores es que Honduras Trascendental cede en esta ocasión un espacio para contar parte de la vida de Ángel Rafael Lanza Reyes.

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