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  • Foto del escritorHonduras Trascendental

Ana Carolina Rivera, encontró en el camino profesional su propósito de vida: la epidemiología

Es licenciada en pedagogía y ciencias de la educación, título otorgado por la UNAH, y máster en epidemiología de campo, obtenido en la Universidad del Valle de Guatemala. Además, posee un certificado en recursos humanos de UNITEC y un diplomado en Epidemiología de Campo de la Universidad Católica de Honduras.

Tegucigalpa. Es de ideas claras dadas por el conocimiento, apasionada, responsable, con una historia de vida de esfuerzo y perseverancia, que trabaja con entusiasmo y con una solidaridad hacia la mujer basada en sus propias experiencias de vida.


Una hondureña que se enamoró de las ciencias de la salud después de haber alcanzado la formación universitaria, pues nunca antes habían estado en su radar de estudio, pero que luego de conocer la importancia del registro y análisis de los datos para fines de salud pública se enamoró de la epidemiología.


Es así que ahora las principales banderas de investigación para Ana Carolina Rivera Alvarado son las enfermedades crónicas, salud mental y salud de la mujer, aunque ha triunfado con otras temáticas, pues sus trabajos de investigación han captado la atención de revistas como la American Journal of Field Epidemiology, de la Asociación Estadounidense de Epidemiología de Campo.


En este prestigioso medio le fue publicado el artículo: características epidemiológicas de la pandemia de COVID-19 durante su primer año en Honduras (Epidemiologic characteristics of the COVID-19 pandemic during its first year in Honduras).


También su nombre aparece como coautora de dos publicaciones en el Morbidity and Mortality Weekly Report-MMWR, resumen epidemiológico semanal de los Estados Unidos que es publicado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades con el tema: Casos de mucormicosis durante la pandemia de COVID-19 - Honduras, mayo-septiembre de 2021.


La Revista Médica Hondureña es otro de los espacios de divulgación de información médica que ha destacado la labor de la especialista con la investigación denominada aceptabilidad de la vacuna contra la COVID-19 en alumnos de una universidad pública de Honduras.


“El resto de los trabajos realizados en materia de investigación en salud no han sido publicados, ya que las hemos realizado a lo interno de la Secretaría de Salud”, reveló.


Soñó en desempeñarse en el mundo de las leyes

La educación primaria la cursó en la Escuela Rural Mixta 11 de Noviembre, de su aldea y se destacó por su excelente rendimiento escolar, en aquellos años mantuvo como sueño estudiar la carrera de leyes, deseaba ser “abogada y viajar por el mundo”, pero luego inició su formación de bachiller en ciencias y letras y técnico en mercadotecnia.


Al egresar del nivel medio eligió como carrera universitaria la licenciatura en pedagogía y ciencias de la educación, título que le fue otorgado por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras-UNAH y luego mediante una beca alcanzó un máster en epidemiología de campo, extendido por la Universidad del Valle de Guatemala.


En su hoja de vida académica, además posee un certificado en recursos humanos otorgado por la Universidad Tecnológica Centroamericana-UNITEC, y un diplomado en Epidemiología de Campo de la Universidad Católica de Honduras.


“Todos mis estudios posteriores al grado de licenciatura fueron financiados a través de beca, debido a que mis ingresos no permitían pagarme estudios de post grado”, reveló Ana Carolina para luego expresar que le encantaría estudiar un doctorado en economía y finanzas.


La vida en su aldea

En la ciudad más importante del país, Tegucigalpa, fue donde nació Ana Carolina, un martes 7 de noviembre de 1978. Es la primogénita del matrimonio conformado por Roque Mariano Rivera Ávila y Ana Arabely Alvarado Lanza.


“Mi padre es el reflejo del trabajo arduo y constante, de él heredé el amor por la naturaleza, es agricultor y ganadero, quien al día de hoy no recuerdo un día en el cual haya dejado de trabajar y mi madre una mujer luchadora, esforzada, abogada de profesión, pero para mí la mejor contadora del mundo, quien me enseñó que nunca es tarde para cumplir tus sueños”, dijo.

Luego de nacer fue trasladada a 42 kilómetros de la capital para crecer en la aldea La Trinidad, del municipio de Sabanagrande, Francisco Morazán, comunidad en donde desde sus primeros días de nacida recibió amor, educación y los valores que la acompañan cada día.


La ruralidad de la aldea le permitieron disfrutar de las bondades del campo y de la amabilidad de los vecinos “siempre recordaré mis años de educación primaria”, de llegar a pie a la escuela, y de ofrecer saludos a las personas que se encontraba a su paso, “de los juegos divertidos con mis amigos y una que otra pelea también ja,ja,ja”.


Los tiempos de los juegos de patio tradicional con su hermano, Jobel Nicolas Rivera Alvarado, sus primos y amigos, y los momentos de deleite mientras aprendía a desplazarse en el agua en aquellas pozas de agua cristalina “esto representaba una aventura grandiosa” son recuerdos que atesora en su memoria y corazón.


Y como olvidar aquellas aventuras al estilo del “niño de la selva” cuando se lanzaba al vacío desde una altura considerable apenas aferrada a un bejuco, aprovechando a su edad “todo lo extremo que la naturaleza nos brindaba”.


No puede desprenderse además de los eventos infantiles que la convertían en la niña más feliz del planeta como los juegos con lodo y los minutos en que chapoteaba entre los charcos que se formaban con el agua lluvia.


“Hay tantos recuerdos hermosos de mi niñez, realmente fui una niña feliz, que disfrutaba del amor de mis padres, mis abuelos, tíos, primos; con una gran imaginación”, agregó.


Es en esta misma comunidad donde ya siendo una jovencita acudía a las fiestas bailables con música tradicional y también con los ritmos de la época.


Conocimiento en Dios


Desde los 10 años de edad profesa la religión cristiana evangélica y se congrega en el Ministerio Internacional Dios en Sion donde ha puesto sus dones y durante varios años sirvió formando a niños, pero en la actualidad no tiene una función de mayor compromiso eclesial.


Su versículo preferido y al que se aferra en todo tiempo es Proverbios 4:23, que reza “sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”.


Y su relación con Dios es de un padre para con una hija y aseguró que es la experiencia más grande y grata que ha experimentado, “Dios es mi consejero y apoyo en los momentos más difíciles y la expresión más grande de amor que he conocido”.


Un día de su diario vivir


Su día inicia muy temprano a las 4:50 de la mañana. Sus primeros minutos de cada despertar los ofrece a su mayor fortaleza, a su padre del Cielo con un ¡Buenos días papá Dios!, luego se da tiempo para preparar su desayuno y alistarse para encaminarse hacia su centro de trabajo, en el centro histórico capitalino.


Pasada su jornada laboral mientras retorna a casa disfruta de un audiolibro o de algunas melodías, minutos después llegando a su hogar toma un tiempo para descansar y conversar con sus tres bendiciones: sus hijos, Christhoper Raúl, Cristhian Fabricio y Anni Estefanía Díaz Rivera. “El regalo más hermoso que Dios me ha dado y el motor e inspiración de mi vida. Cada uno es diferente, pero los caracteriza la sensibilidad, el amor y respeto por sus padres y familia”.


Vuelve a descansar cerca de las 10:00 de la noche, luego de ordenar lo que necesita para el día siguiente “los fines de semana aprovecho para dormir a libre demanda, ja,ja,ja, también para organizar la casa y salir a pasear o visitar a mi familia”.

¿Cuántos libros ha leído usted?

Es una asidua lectora, por lo que no recuerda la cantidad de libros que ha podido escudriñar a la fecha, pero lo que si no pierde de vista es el texto más importante de toda la historia de la humanidad: La Biblia.


“He leído libros de autoayuda como; El monje que vendió su Ferrari, Los cuatro acuerdos, ¿Quién se llevó mi queso?, El vendedor más grande del mundo”.


También novelas de escritores nacionales como Blanca Olmedo, una obra escrita en 1908 por Lucila Gamero de Medina, y Los Brujos de Ilamatepeque, de Ramon Amaya Amador, hasta obras internacionales como La Letra Escarlata, una novela de Nathaniel Hawthorne publicada en 1850 y La Casa de los Espíritus, una novela de Isabel Allende.


Los escritos del género de misterio y suspenso son otro de los gustos de Ana Carolina como Jaque al Psicoanalista del estadounidense, John Katzenbach, y los Cuentos del poeta, crítico y periodista romántico​​ estadounidense, Edgar Allan Poe.


Así como los de contenido social por ejemplo Hombres de Maíz, novela del guatemalteco y premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias.


Superó momentos de violencia doméstica

Uno de los momentos más difíciles que le ha tocado superar fue por causa de la violencia doméstica, episodio de su vida que le llevó a experimentar uno de los días mas tristes de su vida al “dejar mi casa y salir junto a mi hija para iniciar una nueva vida”.


Los episodios de violencia intrafamiliar quizás los comenzó a experimentar desde la etapa de noviazgo, siendo ella una adolescente de 14 años, pero llegó a dejar pasar diversos tipos de maltrato hasta que llegaron las agresiones físicas de parte de su compañero de vida.


Hasta que llegó el momento más difícil según Ana Carolina es que toma la decisión de romper con el ciclo de violencia, “gracias al apoyo de mi hermano, mi madre, mis hijos y amigos”, además del apoyo de profesionales del área de la psicología y psiquiatría que le dieron las herramientas “para controlar el estado de depresión y ansiedad que sufrí con este proceso; el que fue agudizado además por condiciones de violencia laboral en ese mismo periodo de tiempo”.

Ahora con mayor conocimiento sobre los abusos que surgen en un patrón de conducta coercitivo y controlador de parte del jefe de hogar aconseja a las mujeres a no callar, “Dios ha prometido que no nos dejará ni nos desamparará y que enviará ángeles a nuestro alrededor, así que debemos ser fuertes y valientes para tomar esa decisión”.


Agregó que otro elemento importante es denunciar lo más pronto posible para que su situación no termine en formas más graves o incluso la muerte.


“Personalmente sé que muchas veces el proceso judicial es lento, pero muy importante, las autoridades nacionales ligadas al tema deben fortalecer las líneas de apoyo a la mujer, debido a que uno se ve sola en ese momento, en mi caso soy una mujer profesional, con un trabajo y un círculo de apoyo, y aun así sigue siendo difícil, pero muchas requieren de un abordaje integral: un lugar para vivir, trabajo, protección y cuidado de los hijos y su integridad física, lo que no se da en muchas ocasiones, ocurriendo que muchas regresen a la misma condición o incluso peores”.


El hablar de su experiencia, en cuanto a los abusos de parte del que un día pensó que la defendería, en un inicio de acuerdo con la epidemióloga no fue fácil, “pero ahora creo que hablar públicamente y sin temor o vergüenza sobre violencia doméstica es un deber en cada mujer que la ha experimentado, debido a que nuestras experiencias pueden contribuir a sensibilizar sobre este tema, facilitar la toma de decisiones en mujeres en esta condición y la generación de intervenciones para prevenir y abordar integralmente este tema por las autoridades competentes y sociedad en general”.

La epidemiología su pasión

Su interés en la ciencia que estudia el proceso de salud-enfermedad en la sociedad llegó por la oportunidad que le concedieron dos expertas del área médica “la primera fue la doctora Claudia Quiroz y Edith Rodríguez, que aceptó que trabajara con ella como digitadora en la vigilancia de la mortalidad materna, en menores de cinco años y rotavirus”.


Esta oportunidad laboral fue el inicio del descubrimiento de su pasión por la investigación y luego la doctora Edith Elizabeth Rodríguez, “quien vio potencial en mí para participar en el curso básico de epidemiología, después realicé el diplomado y finalmente la maestría”.


Es así, que las acciones de vigilancia epidemiológica, investigación de brotes y estudios planificados, con los cuales se conoce el comportamiento, magnitud-patrones y determinantes que influyen en la ocurrencia de enfermedades u otros eventos que afectan la salud de la población se volvió su principal pasión laboral.


“Actualmente estoy laborando en el Área de Gestión del Riesgo en la Secretaría de Salud, por lo que soy parte del grupo de técnicos que trabajamos en la sistematización de procesos de preparación y respuesta ante emergencias sanitarias o desastres que afecten la salud de la población; además deseo realizar estudios orientados a la salud de las mujeres, principalmente las que viven o han vivido violencia doméstica”, explicó.


Aprendizaje que dejó la pandemia de la COVID-19


Ana Carolina, aseguró que la pandemia de la COVID-19 le heredó un mayor conocimiento en su área profesional, principalmente sobre la importancia de contar con planes de preparación y respuesta para el abordaje de una enfermedad o evento que afecte la salud de la población.


Así mismo, la necesidad de contar con el apoyo e involucramiento activo de las autoridades nacionales de todos los sectores y población general, para disponer de los recursos necesarios y responder a este tipo de emergencias de una forma efectiva y oportuna.


Además, “vimos la importancia del manejo ético y la calidad de la información que recolectamos, procesamos y difundimos a través del sistema de información en salud, los cuales permiten brindar las características epidemiológicas de la enfermedad en el país y orientar las intervenciones en salud para su prevención y control, así como promover la participación de las personas y sus comunidades en el cuidado de su salud y de su familia”.


A nivel del sistema público, según su criterio también la pandemia del coronavirus desencadenó grandes lecciones porque evidenció en un primer momento la escasa capacidad de respuesta que se tenía en cuanto al recurso humano en las diferentes áreas de la salud, equipamiento, insumos e infraestructura sanitaria.


Pero a su vez permitió en tiempo récord alcanzar una ampliación o reingeniería a la infraestructura y equipamiento en la red prestadora de servicios de salud, aunque lo más significativo según dijo es que se espera que “la población se haya empoderado en el autocuidado y de su familia, implementando como parte de su quehacer diario, las medidas de protección que son transversales a casi todas las enfermedades, como: el lavado de manos constante, el distanciamiento físico y el uso de mascarillas principalmente cuando se presentan síntomas relacionados a enfermedades respiratorias”.


¿Deben continuar los cambios?


La experimentada profesional consideró que en el país “posiblemente se requiera de un proceso de evaluación y ajuste a la luz de las necesidades actuales de la medicina y la comparación curricular con universidades de otros países; mientras tanto, se debe vincular los contenidos con la normativa sanitaria nacional, para que durante las actividades que realizan a nivel comunitario o en la red de servicios de salud, conozcan los protocolos, lineamientos, manuales, etc, para el abordaje de las enfermedades o eventos de salud”.


Amplió que se “debería de considerarse una verdadera valoración de la actitud de los aspirantes que ingresan a la carrera de medicina, ya que esta requiere de personas con alto grado de sensibilidad, empatía, responsabilidad y compromiso, más que una medición de conocimientos”.


En la consulta sobre si le ha preocupado o le genera preocupación las reacciones adversas de las vacunas contra la COVID-19 respondió que “es un tema en el cual no se ha brindado la evidencia necesaria para confirmar o desvirtuar los rumores que circulan entre la población general, o incluso entre el mismo personal de salud”.


En corto


¿Cuál ha sido su día más feliz?

El día más feliz de mi vida se dividió en tres; el nacimiento de cada uno de mis hijos; aunque actualmente todos los días me propongo al levantarme que este día será el más feliz.


¿Cuál es la temporada del año que más le gusta?

Me encanta el invierno, la lluvia es algo que disfruto muchísimo.


¿Cómo se describe usted?

Soy una mujer sumamente fuerte, luchadora, amorosa y empática, con deseos de mejorar cada día y de transmitir eso a mis generaciones.


¿Cómo epidemióloga qué le gustaría heredarle a Honduras?

Me gustaría continuar con las actividades de capacitación a través del Programa de Entrenamiento en Epidemiología de Campo de Honduras, también “quiero continuar con las investigaciones que aporten conocimiento científico al país y permitan el diseño de intervenciones en salud pública para la prevención, control y mitigación del daño a la salud de la población”.


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