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“Nosotros vemos lo que otros ignoran”: La filosofía de Alex Pérez, el Fotógrafo del Año 2026

  • hondurastrascenden8
  • 23 may
  • 5 min de lectura

En el marco del Día del Periodista Hondureño, el Congreso Nacional le ha otorgado este galardón, el cual exalta su impecable labor de más de 25 años en Diario El Heraldo, donde ha demostrado un talento excepcional para retratar con absoluta precisión, fuerza y sensibilidad visual los acontecimientos más cruciales de la historia reciente de Honduras.

Tegucigalpa. En su andar como reportero gráfico no solo ha alcanzado imágenes de portada, también ha soportado desvelos, hambre, estrés, riesgo y se ha doblegado ante el dolor de otros.

 

Estas experiencias acumuladas en su memoria le llevan a Alex Alberto Pérez Cruz a recordar aquel joven que llegó a la sala de redacción de diario EL HERALDO hecho un manojo de nervios, con una mochilita al hombro y una cámara Ricoh.

 

En esa captura mental del primer día, no puede faltar, la imagen de doña María Elena Rodríguez, quien, pese a permanecer atenta a las responsabilidades administrativas de la redacción, siempre ha tenido espacio para hacer sentir a los nuevos empleados como en casa.  

 

Y como olvidar además esa primera misión enviándole a la cobertura con el licenciado Carlos Ramos “fuimos a realizar unas entrevistas a la Escuela Lempira” dijo el ahora destacado reportero gráfico, quien ha sido elegido por el Congreso Nacional como el Mejor Fotógrafo del Año 2026.

 

Este galardón exalta su impecable labor de más de 25 años de carrera en el mundo del fotoperiodismo, donde ha demostrado un talento excepcional para retratar con absoluta precisión, fuerza y sensibilidad visual los acontecimientos más cruciales de la historia reciente de Honduras.

 

Y es que su trabajo abarca hitos como la Corte de La Haya, la ruta migratoria, el caso de ejecución del hondureño Heliberto Chi, en Texas, periodismo de campo en La Habana, Cuba, El Paralelo 15 en la zona limítrofe con Nicaragua, consolidando un legado histórico para futuras generaciones

 

La mirada profunda y el periodismo de investigación

Para Alex, una buena fotografía no es un golpe de suerte; es anticipación pura. En un partido de fútbol, su lente no sigue el balón, sigue la mirada del portero desde que levanta la cabeza para buscar un receptor. "Nosotros miramos lo que otro no ve", afirma.

 

Esa agudeza visual lo llevó también al complejo mundo de la fotografía de investigación. Su oficio lo ha obligado a pasar tres meses congregado en una iglesia bajo una identidad oculta para evidenciar falsas doctrinas religiosas, o a permanecer encerrado cuatro horas en un carro sofocante en medio del mercado capitalino para lograr la captura de una imagen clave.

 

Ha sido testigo de la polarización política del país desde el golpe de Estado de 2009 hasta las intensas jornadas legislativas en el Congreso Nacional.

 

Son esos escenarios hostiles donde los reporteros gráficos suelen quedar atrapados en el fuego cruzado: “En algunos casos no somos apreciados en ningún bando, pero es necesario estar ahí para mostrar lo que sucede”.

 

Un legado ético para el relevo

A pesar de recibir uno de los máximos galardones del país, Pérez Cruz mantiene los pies sobre la tierra y aprovecha el espacio para lanzar una crítica constructiva a la profesión. Lamenta que a veces los reconocimientos se den por "padrinazgos" e indiferencia, recordando a maestros de las calles como Estalin Irías, quien con más de 40 años de trayectoria nunca ha recibido un homenaje similar.

 

Su vida infantil

Alex no comenzó su vida personal entre cámaras costosas, sino en las calles del Distrito Central, persiguiendo una pelota de fútbol. Nació el 6 de agosto de 1973, y su infancia estuvo marcada por la ausencia física de su padre, Eleuterio Pérez Martínez. En ese escenario adverso, emergió la figura de su madre, María de los Santos Cruz Ortíz, a quien él define como una "madre guerrera" que se fajó día a día para que jamás faltara un plato de comida en la mesa.

 

El destino cambió de rumbo a los 15 años gracias a la fe y a la amistad, ya que en ese entonces  se congregaba en la iglesia cristiana evangélica Príncipe de Paz, lugar donde conoció a Rubén García Rubio, hijo de doña Odilia Rubio, propietarios del  estudio Foto Francesa.

 

“Al principio me ponían a barrer y a trapear”, recordó Alex, pero él cuando entraba al estudio le oraba  a Dios en silencio y le decía a Dios que le diera la inteligencia para aprender, las respuestas del Creador no se tardaron y con interés y empeño “en cinco o seis meses ya dominaba todas las cámaras que se tenían en el lugar”.

 

Pronto, el joven que limpiaba los pisos se convirtió en el fotógrafo de confianza que resolvía las enormes filas de clientes que abarrotaban el local.

 

Trayectoria

A Alex le tocó vivir la transición más brutal de los medios de comunicación: pasar de las cámaras del rollo de película, es decir analógicas a la inmediatez digital.

 

“Cuando iniciamos en el periodismo, pasaba que si íbamos a Olancho a cubrir un suceso y nos tocaba regresar de noche, la noticia salía hasta el tercer día en el periódico. Ahora, en dos o tres minutos ya está en cualquier red social. Si alguien no se actualiza, se quedó atrás”, reflexionó.

 

Luego de arduos años en el mundo de las noticias, y los encuentros con funcionarios aconsejó a los que empiezan en esta carrera a mantener sus principios y valores.

 

“Afuera se van a encontrar con ofertas de funcionarios; al tomarlas, usted se vuelve corrupto y siempre van a pensar que usted les pertenece. Los valores cuentan. Digan no, para que después nadie los señale como tarifados. Esa información que cargan en una cámara tiene un alto valor”.

 

El refugio del guerrero

Detrás del reportero que ha tragado gas y ha visto de cerca la muerte, hay un hombre de hogar. Al recibir este premio, Alex no piensa en la fama, sino en las fechas especiales que sacrificó y en los momentos que no estuvo presente por cumplir con el deber.

 

Por eso, el galardón va dedicado en primer lugar a Dios, a su madre, y a su familia, su verdadero pasatiempo y refugio.

 

También a las personas que ha tenido como jefes y amigos, Carlos Mauricio Flores y la licenciada María Antonia de Fuentes, y de manera muy especial, a los motoristas de diario EL HERALDO, los héroes anónimos que aseguran que el equipo llegue a tiempo al lugar de los hechos.

 

Además abraza con profunda gratitud a ese muchacho del pasado por haber tenido la valentía de decir "sí" a diario EL HERALDO; una decisión que lo convirtió en testigo y autor de la memoria viva de Honduras. Arropado desde sus inicios por maestros y compañeros entrañables como Lito Herrera, Fredy Domínguez, Rolando Mondragón y su gran amigo e "hermanazo" Isidro Álvarez.

 

Hoy, aquel joven que entró temeroso a la redacción con su vieja Ricoh se consolida como un maestro del lente, recordándole a las nuevas generaciones que el verdadero valor de un fotorreportero no reside en la tecnología que utiliza, sino en los principios éticos que defiende detrás de cada disparo.

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Invitado
25 may
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Felicitaciones Alex, Dios le bendiga


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