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Adalid Chávez: el médico hondureño que aprendió a sanar desde la carencia, y hoy se forma en Europa

  • hondurastrascenden8
  • hace 7 horas
  • 4 Min. de lectura

Es doctor en medicina y cirugía, graduado en la UNAH, y en la actualidad cursa un master en medicina clínica que le permitirá prepararse para el examen MIR español en enero de 2027.


Tegucigalpa. Para Osman Adalid Chávez Valle, el éxito no ha sido una línea recta, pues ha sido una carrera de obstáculos superados con una mezcla de fe y una disciplina de hierro.

 

Llegar a titularse como doctor en medicina y cirugía, en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras-UNAH, para él, requirió no solo del esfuerzo que demandaba la carrera ya que desde sus orígenes en Talanga, donde la desintegración familiar y las limitaciones económicas dictaban un futuro previsible, Adalid decidió que su historia no sería escrita por las carencias, sino por su capacidad de resistir y avanzar.

 

Actualmente cursa un master en medicina clínica que le permitirá prepararse para el examen MIR español en enero de 2027, es decir la evaluación como Médico Interno Residente, prueba obligatoria y anual en España para acceder a la formación de especialidad médica (4-5 años, remunerada).

 

Aunque de acuerdo con el galeno ejercer la medicina fuera de Honduras no formaba parte de sus planes iniciales; sin embargo, “todo se ha dado de manera inesperada y coherente con lo que interpreto como el plan de Dios”.

 

Lecciones de su madre

La infancia de Adalid no fue sencilla, ya que ante la desintegración familiar sus primeros años de vida estuvieron marcados por los cambios constantes y luego llegaría la separación de su madre Alba Esperanza quien viajó a la madre patria en busca de mejores opciones de vida para ella y sus retoños.

 

Es así, que aquel niño que destacaba en los concursos escolares aprendió temprano que, para quien viene de abajo, el estudio no es solo un deber, es la única herramienta para lograr cambios importantes en la vida.

 

En su etapa escolar primaria su primer sueño no fue el estetoscopio, sino que era el pizarrón, pues anhelaba lograr el título de maestro, pues en su entorno permanecía rodeado de figuras docentes a las que admiraba.

 

Vida en la iglesia católica

A los 13 años,  ingresó al grupo juvenil misionero Emmanuel, de la parroquia San Diego de Talanga, este fue el punto de inflexión. Allí, lejos de victimizarse por su entorno, Adalid observó a sus líderes: jóvenes que, con orden y constancia, se transformaban en referentes profesionales.

 

Esa fue su escuela de vida: entender que la brecha social se acorta con esfuerzo y que la excelencia es la mejor respuesta ante la desigualdad.

 

El reto de la bata blanca

Su encuentro con la medicina no fue un flechazo inmediato, sino un camino de descubrimiento. Aunque inicialmente buscaba en la psicología una respuesta a la crisis de salud mental de los jóvenes, un amigo —hoy psiquiatra— y la mentoría del recordado Dr. Vaquero en la UNAH, le abrieron los ojos hacia la medicina clínica.

  

"La medicina es la ciencia que más nos acerca a Dios", reflexiona hoy. Pero ese acercamiento también tiene matices dolorosos. Sus guardias en el Hospital San Francisco de Juticalpa le mostraron la cara más cruda de la profesión: la muerte prevenible y el silencio de los niños que intentan quitarse la vida. Esas marcas en el alma son las que hoy impulsan su meta de especializarse en Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia.

 

Recompensa al esfuerzo

La decisión de migrar a España no fue un escape, sino un ascenso planeado para continuar su formación académica, además del reencuentro familiar luego de permanecer separado de su mamá durante 15 años. 

 

Y sabiendo que no puede perder el tiempo, de inmediato inició el proceso de homologación del título, una maratón de paciencia y burocracia que puso a prueba su templanza. "Fue un proceso exigente que requirió organización y fe", recordó.

 

“El día que me colegié en el Colegio de Médicos de Madrid recordé al niño que dudaba de su futuro. Y ese día decidí solo caminar por Madrid, disfrutando de lo que Dios iniciaba en mi vida a partir de ese momento”, manifestó.

 

Este proceso, hoy día logrado, le permite formarse en uno de los sistemas sanitarios más avanzados del mundo, razón por la cual se prepara para el examen MIR de 2027.

 

Pero su mirada no está puesta solo en el éxito personal, pues su objetivo final crear una fundación que proteja la salud mental de los más vulnerables y sea de beneficio para su tierra Honduras.

 

 

En corto

¿Cuántos hermanos tiene?

Tengo cuatro hermanos, soy el mayor.

 

¿Cuáles son sus pasatiempos?

Disfruto la lectura, las series y la cocina.

¿Quién en su familia fue ese "pilar" o motor que le enseñó que con disciplina se podía llegar a cualquier lugar del mundo?

Mi madre ha sido mi principal referente. Su historia, sus sacrificios y su constante deseo de superación han guiado mi camino.

 

Si pudiera hablar con el "Adalid niño" que correteaba por las calles de su ciudad ¿qué le diría sobre el hombre que es hoy?

No dejes de soñar; el mundo es grande  y debes luchar para llegar hasta donde desees. Lo lograrás, y alcanzarás lugares que no imaginas.

 

 

 

 

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