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Valiente capitán de la Fuerza Naval se enfrenta al desierto del Sáhara Occidental en favor de la paz

El cargo que desempeña en la actualidad es de jefe de comunicaciones e informática del Team Site de Tifariti, uno de los grupos multinacional que ha desplazado la Organización de las Naciones Unidas a la zona que permanece bajo un compromiso de cese al fuego desde 1991.


A lo largo de todos los meses que han transcurrido en la misión internacional, Sobeyda Aracely Rodríguez Sosa, lo que más añora es la comida deliciosa que le prepara su madre.

Tegucigalpa. Más de 7,500 kilómetros en línea directa le separan de su tierra natal. Un desierto minado, en la costa noreste de África, es el territorio que debe vigilar a través de los patrullajes programados. Una misión que más allá del aprendizaje local es el reto a cumplir.


Son cinco integrantes del grupo multinacional, el Team Site de Tifariti, al cual pertenece, y que cargan la bandera de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental-MINURSO, como Observador Militar de Paz.


Esta es la razón por la cual Sobeyda Aracely Rodríguez Sosa no puede portar armas tan solo sus conocimientos de autoprotección y equipos de resguardo personal como un chaleco antibalas y casco especial militar.


Compromiso militar que le hace permanecer en el desierto del Sáhara Occidental, lugar donde se ha mantenido desde hace diez meses y donde continuará si Dios así lo permite hasta cumplir los 12 meses que representan el compromiso de su misión fuera de las fronteras hondureñas.


Servicio en zona de conflicto

El año pasado se sometió al proceso de selección previo a ser elegida para participar en la misión de paz que sostiene la Organización de las Naciones Unidas-ONU, en el Sahara Occidental, mismo que aprobó de manera satisfactoria.

Su salida del país fue el 26 de octubre de 2021 junto a otra oficial del Ejército hondureño.


Al llegar a la zona de vigilancia fue nombrada en el Team Site Birlahlo donde ocupó el cargo como jefe de logística, y seis meses después fue enviada al Team Site de Tifariti donde se desempeña como jefe de comunicaciones e informática.


Misión ONU


De acuerdo con la destacada capitana desde inicios de su carrera como oficial naval mantuvo la aspiración de participar en la misión del Sahara Occidental.


Por ello, en 2008 se preparó a largo de un año estudiando como segunda lengua el idioma inglés en la Escuela de Lenguas Extranjeras (ELE) de la Fuerza Naval de Honduras “seguí preparándome en las demás áreas que son requisitos para esta misión”.


La zona en donde permanece la compatriota es un área que reclama tanto Marruecos como el movimiento independentista Frente Polisario y que desde 1991 la ONU ha impulsado la misión de cese al fuego.


Los observadores militares, grupo del cual forma parte la valiente Capitán de Corbeta del Cuerpo General hondureña, se encargan de supervisar a través de patrullajes permanentes que a lo largo del “Berm”, un muro en el desierto construido por Marruecos, de mil kilómetros de extensión, que no se registren acciones bélicas como movimiento de personal y armamento a lo largo de la línea divisoria.

También realizan actividades como marcado de minas y artefactos explosivos, evacuaciones médicas, e informes sobre las acciones que representan una violación a los tratados.


“Como Oficial me siento orgullosa de haber sido considera para cumplir con una misión de la ONU, en la que se me ha permitido demostrar mis capacidades, y habilidades en los diferentes ámbitos tanto profesional y personal, poniendo en práctica todos mis conocimientos y convertirnos en un eje multiplicador de enseñanzas adquiridas”, dijo.

Estancia en el desierto


Cada mañana al abrir los ojos y retomar su labor Sobeyda deja unos minutos para darle gracias a Dios por un día más de vida, por su familia, salud y trabajo.


Luego de ese momento de relación con el Divino Creador contó que prepara su desayuno como rutina antes de salir a patrullar, no sin antes verificar las condiciones de cada unidad militar en la que se desplazarán.


Horas más tarde después de almorzar se da tiempo para ejercitarse con la finalidad de mantener las condiciones físicas que demanda su desempeño.


También se dan un tiempo de relajamiento a través del voleibol, o la proyección de alguna película, y cuando se puede se suma un tiempo para el karaoke.


“Celebramos cumpleaños, despedidas, y antes de descansar me comunico con mis seres queridos en Honduras”, confió para luego revelar que lo que más añora estando lejos de su casa es la comida deliciosa que le prepara su madre.


Vino al mundo en el mes de las madres

Sobeyda nació en el quinto mes del año, el mes dedicado a las madres, el día 09 de mayo de 1985 fue recibida por sus padres Vilma Adilia Sosa y José Reynaldo Rodríguez.


De sus progenitores aprendió valores como el respeto a sus semejantes, la honradez y la perseverancia mismas enseñanzas que fueron impartidas a sus tres hermanos y dos hermanas.


Aseguró sentirse muy orgullosa de sus hermanos, ya que cada uno ha alcanzado sus propósitos a base de lucha y persistencia.


Niñez y estudios


La Ciudad de las Colinas: Danlí es donde comenzó su historia de vida, luego de nacer en una de las salas de puerperio del Hospital Gabriela Alvarado.


La colonia Villeda Morales, ubicada en el casco urbano del municipio oriental, fue donde Sobeyda vivió las mejores aventuras de niña, en especial al disfrutar de las incontables horas de juego en el campo que se encontraba frente a su casa.


Al llegar a su etapa escolar, sus primeros trazos le fueron inculcados en el Jardín de niños Danlí.


“Me encantaba jugar con mis compañeros y adoraba a mi maestra Helen, ya que ella siempre me cuidaba de los compañeros que les gustaba molestar y quitarnos la merienda”, recordó.


Para continuar en el camino del aprendizaje fue matriculada dos años después en la Escuela Renovación Guía Técnica #10 y luego para alcanzar el título de Bachiller en Ciencias y Letras recibió la formación académica en el Instituto Departamental de Oriente.


Hermana ejemplar

Las ciencias de la salud representaron su mayor sueño de adolescente, pero luego al analizar la situación económica familiar prefirió optar por una carrera en las Fuerzas Armadas, institución que además le permitiría generar ingresos para aportar al hogar.


“Decidí ingresar a las filas militares para ayudar a mi madre en los gastos de estudio de mis otros hermanos”, reveló Sobeyda al mismo tiempo de resaltar la bondad y sacrificio de su mamá por darles lo mejor siendo la única jefe del hogar.


“Ella es la persona que más admiro en este mundo, porque a pesar de ser madre soltera, con mucho sacrifico nos sacó adelante, lo que hoy en día soy se lo debo a ella. Mi vida entera la dedicaré para cuidarla y darle todo lo que necesita y merece”, aseguró.


Fue en 2003, el momento en que inició su carrera militar al enlistarse en las filas de la Academia Naval de Honduras, con apenas 17 años.


“Aún recuerdo el día que mi madre con lágrimas en sus ojos me dejó en las instalaciones de la Academia Naval, ella estaba temerosa de que yo no resistiera ante el esfuerzo físico, mental y emocional que demanda el servicio militar”, confió.


Su permanencia en la institución como cadete naval se extendió durante cuatro años y en 2006 obtuvo el título como licenciada en ciencias navales y con el grado de alférez de fragata.


Además, ha logrado sacar con éxito el curso de derechos humanos, en operaciones fluviales, de pirañas, inglés, y un diplomado en Educación Superior.


Desempeño en Honduras

Durante el tiempo de servicio se ha desempeñado como una de las mejores y ha desempeñado diversos cargos.


“He estado asignada en la base naval de Amapala, Cortés, Castilla, Estado Mayor Naval y Academia Naval de Honduras ocupando puestos como ayudante de campo del jefe de Estado Mayor Naval, jefe de la sección de recursos humanos, y jefe de la sección de operaciones, organizaciones y adiestramiento.


También se ha destacado como jefe de la sección de logística, jefe de la sección de comunicaciones e informática, jefe de la sección de inteligencia y oficial de planta.


Por su desempeño “he recibido algunas condecoraciones como; medalla de conducta en bronce, medalla de conducta en plata, menciones honorificas, y la medalla de las Naciones Unidas.


Anécdotas del servicio militar


Al cursar el cuarto año de servicio de acuerdo con Sobeyda se les otorgó un permiso de salir para que realizaran lo que desearan y retornaran a la base naval en 12 horas.


Aquel momento que se les facilitaba para que se relajaran de un momento a otro cambió, pues ella y otra compañera tomaron una decisión que nunca imaginaron les generaría un castigo físico.


“No queríamos salir, porque queríamos quedarnos descansando y cuando un oficial superior nos preguntó porque no salimos le respondimos que queríamos quedarnos durmiendo para recuperar fuerzas y su respuesta fue: pónganse a correr hasta que sus compañeros regresen.


Ese día, según la valiente hondureña, que hoy tiene el grado de Capitán de Corbeta del Cuerpo General, le tocó correr durante unas 10 horas continuas.


En la actualidad son 16 años de servicio los que ha logrado acumular Sobeyda, tiempo que considera ha sido de provecho por lo que insta a los miembros de las FFAA a seguirse preparando para vivir la experiencia de la misión de paz.


“Es una bonita experiencia y como representante de nuestro país seguiré realizando el mejor trabajo para engrandecer a nuestra Honduras”, expresó.


No nos queda más que sentirnos orgullosos ante la valentía, carácter y fortaleza de la destacada militar hondureña, y desde Honduras Trascendental le deseamos un pronto retorno a su casa.

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