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Gerson Núñez crea obras de arte que nacen de lo vivido y lo soñado

Es un artista de la pintura narrativa, emprendedor, locutor, comunicador social y de un tiempo acá hasta se perfila como un promotor cultural de su municipio Talanga.


Aprendió a pintar de manera autodidacta, pero con sus pinceles ha logrado crear obras que permanecen colgadas en hogares de vecinos y amigos, según él más de 100, pero puede que sean más ya que no lleva la cuenta.

Tegucigalpa. Viejas páginas de cuadernos, crayolas y la belleza de su entorno rural representaron el lienzo y los materiales esenciales para comenzar a mostrar a otros, en especial a su familia, su talento innato.


Sin embargo, el artista que cargaba como don especial era opacado en su niñez por las necesidades que afloraban en el hogar tocándole desempeñar tareas de adultos aún sin alcanzar su desarrollo físico y mental.

Pero cada una de esas experiencias de trabajo, juegos infantiles, pobreza y sacrificio de su mamá al sacarlo adelante siendo madre soltera le permitieron acumular diversos cuadros de la vida que ahora plasma como los grandes pintores nacionales.


Además de buscar un mejor porvenir como emprendedor, en otras ocasiones como locutor, comunicador social y de un tiempo acá como un pionero del desarrollo cultural de su amado Talanga, uno de los 28 municipios de Francisco Morazán.


También se ha desempeñado como chef, muralista, presidente de patronato y Delegado de la Palabra y así otras facetas más que Gerson Yanel Núñez Cardona devela a través de un recorrido por su vida que le permitió a Honduras Trascendental.


Niño arcoíris

En el vientre de su madre fue el segundo ser que logró formarse, pero el primero que llegó a sus brazos con el aliento de vida.


El 11 de julio de 1985, nació el niño arcoíris de su madre Olga Mercedes Cardona, en presencia de los médicos y enfermeras del Hospital Materno Infantil marcando en el reloj las 10:00 de la mañana.


Llegó al mundo y aún sin conciencia de lo que pasaba a su alrededor quedó bajo la responsabilidad total de su progenitora quien no dudó en lavar y planchar ropa ajena con tal de que no le faltara la leche y los pañales.


Por esa entrega total, sin importar el sacrificio es que el multifacético Gerson admira a su mamá como a nadie en el mundo.


“Ella es una mujer espectacular, trabajadora, una mujer que entregó todo para que nosotros pudiéramos salir adelante, noble y dedicada a sus dos hijos”, expresó el artista con el orgullo que se percibe en el tono en que ofreció estas palabras para el ser que le dio la vida.


Y es que de su papá no pudo obtener la misma entrega, sabía su nombre y llegó a conocer su rostro, pero estuvo ausente en varios intervalos de su vida, aunque ahora hay un contacto cordial sin resentimiento ni dolor “ya lo perdoné”.


Pero la figura paterna estuvo representada por su padrastro Manuel Navarro a quien considera su papá verdadero, pues también aportó para su crianza y formación.


Sueños infantiles

Pese a sus limitaciones económicas, sociales y de cobertura educativa que se hacían presente en su hogar y comunidad Gerson se atrevía a soñar en grande.


“Yo soñaba con ser arquitecto, con estudiar astronomía, porque me gusta mucho el tema de los planetas y las estrellas”, también pensó en algún día ser cantante o por lo menos pintor “y esta parte por lo menos si se cumplió”.


Y es que en los trazos que marcaba en su infancia como parte del juego, al carecer de energía eléctrica en su hogar y de juguetes, Gerson encontró la mejor forma de entretenerse en los momentos de ocio.


“Cuadernos, lápices y crayones viejos me servían para hacer mis creaciones eso lo mantuve hasta adolescente que fue cuando deseaba entrar a la Escuela Nacional de Bellas Artes, pero mis papás no tenían las condiciones económicas para apoyarme, pues los materiales para el arte son muy caros”, reveló.


Por esta razón, abandonó sus sueños para dedicarse a trabajar, pero con el transcurrir de los años volvió a reencontrarse con los pinceles y las pinturas.


Autodidacta

“En mis inicios lo hacía muy mal, no tenía ningún conocimiento, no tenía quién me enseñará, no sabía ni como mezclar un color, pero aun así experimentando logré pintar algunos cuadros”, aseguró.


Esas primeras pinceladas ya con más madurez personal le permitieron participar en una exposición de arte que había organizado la iglesia católica en su comunidad, evento en el que la aceptación del público fue el detonante importante porque logró vender varias de sus obras.


Ese fue el comienzo de su carrera artística, la cual de manera autodidacta ha logrado afianzar posicionándose como uno de los baluartes de la ciudad.


Es así, que la demanda de cuadros de su autoría se volvió una de sus fuentes de ingreso, “yo perdí la cuenta de cuantos cuadros he vendido, tampoco son un montón, pero si yo creo que ya ando cerca de los 100”.


De su primera pintura que realizó no tiene recuerdos, pero si mantiene en su registro mental la primera que logró vender, misma que contiene la figura de una Custodia, donde está Jesús Sacramentado y a un lado está el Cerrito de la Cruz y el otro lado está la réplica de la Casa Presidencial.


La pintura que consideró que le guarda más apego es la que llamó “Los Miedos de Papá”, la cual pintó en 2018, el cual es un retrato de su hijo cuando tenía como 6 o 7 años.


En esta obra se aprecia a un niño sentado en una silla, mientras sostiene en sus brazos a un perrito. “Este cuadro está lleno de mucho simbolismo a los pies del niño se observan un montón de juguetitos tirados en el suelo y cada juguetito representa cada uno de los miedos que yo sentía y que tengo como papá”.


Talento a favor de la comunidad

Su talento además adorna varios sitios públicos y privados de su comunidad, son unos 10 murales los que ha logrado plasmar en centros educativos y de manera reciente en el Paseo Cultural del barrio Las Crucitas, espacio que junto a otros voluntarios ha logrado concretar para beneficio de su ciudad.


Este espacio comunitario fue concebido con un grupo de sus amigos talangueños que se unieron y crearon el grupo Arte y Cultura de Talanga que consistió en tomar dos cuadras de una calle que está en el centro del pueblo y que conduce hacia el Cerro de la Cruz para plasmar sobre las paredes de las casas la historia de la localidad.


En esta área se logró pintar 20 murales que muestran 20 acontecimientos históricos del municipio, desde del mar de Esquías, pasando por los pueblos indígenas, por la llegada de los españoles, la construcción de la Villa de San Diego entre otros.


“Esto para generar identidad histórica en el municipio. En ese lugar construimos una pérgola con barriletes, porque en el Cerro de la Cruz que es hacia donde va la calle cuando éramos niños subíamos a volar barriletes en el mes de noviembre”, explicó.


En el Paseo Cultural se pueden apreciar dos murales que estuvieron a cargo del artista que en el mes pasado participó en el Encuentro Internacional de Muralismo “Mural Libro y Mural Music” que se desarrolló en el municipio de Cantarranas, “una de mis obras está dedicada a Clementina Suárez y el otro basado en una canción de Joaquín Sabina”.


Mareado por la “chicha”

Conquistar las metas académicas que posee ha sido parte de los sacrificios de su madre y los propios, pues le ha tocado trabajar y estudiar al mismo tiempo.


Estudió la primaria en el área rural en la Escuela Vicente Cáceres de la aldea de Agua Blanca en donde llegó a ubicarse como el alumno de mejor índice académico del centro escolar “aunque no recuerdo el grado”.


Es bachiller en madera, por lo que conoce las técnicas básicas de la carpintería, y al igual se mantuvo con notas que le permitieron ser elegido para expresar el discurso de grado y portar el pabellón nacional, privilegio que es otorgado a los alumnos de excelencia académica.


En esos años de estudio al igual vivió experiencias inolvidables y anécdotas que ahora siendo un adulto le arrancan amplias sonrisas y gratos recuerdos como sucedió en el último año de primaria.


De acuerdo con Gerson, en ese momento le tocaba caminar desde el casco urbano de Talanga hacia la aldea Agua Blanca y viceversa, pues allá se encontraba la escuela donde había sido matriculado, y en ese trayecto una señora vendía chicha, es decir una bebida fermentada que se hace con maíz o piña y se le agrega dulce de panela.


“ja,ja,ja,ja,ja y una vez, pues me había gustado comprar un vaso de chicha y le digo a un compañero que compremos y acepta, pero al momento en que nos la sirven, que costaba 30 centavos el vaso, mi compañero se arrepiente y me ha tocado tomarme los dos vasos”.


En segundos la bebida embriagante hacía efecto en el cuerpo del atrevido cliente mostrando síntomas de mareo por lo que tuvo que dejar pasar un buen tiempo antes de llegar a casa para evitar que su mamá lo viera embriagado.


“Por suerte, no me volví alcohólico, gracias a Dios”, expresó.


Formación del trabajo honrado

En una hacienda donde su papá adoptivo trabajaba fue donde el destacado artista del pincel conoció del trabajo como manera de salir adelante de manera honrada.


“Yo recuerdo que trabaja limpiando las porquerizas de los cerdos, arreando vacas, bueno de todo lo que se hace en una hacienda, pero sin salario”, confió.


Luego de adolescente trabajó en la matanza de pollos y percibía 50 lempiras como sueldo a la semana, después le daban 15 lempiras al día. De esto pasó a la siembra de tomates y ganaba 30 lempiras al día.


El trabajo en una molienda (zona donde se produce dulce de panela) fue uno de sus últimos trabajos como adolescente, donde comenzó halando gabazo y luego era el encargado de encender el trapiche a las 2:00 de la mañana, pero se lastimó una mano y se despidió de esa labor.


Sus cómplices de vida


Hace 11 años abandonó la soltería, al unirse en matrimonio con Likza Mabel Sosa, la mamá de su hijo Andrés Mateo Núñez Sosa, por quien siente tanto amor que no logra expresar con palabras todo lo que significan para su vida.

“No tengo una forma de explicar lo que significa, pero para mí es lo mejor que me ha pasado en la vida, de todo lo bueno que Dios me ha permitido vivir y de también de lo malo, de los momentos difíciles, lo mejor que la vida me regaló sin duda alguna es mi hijo Mateo”, dijo.


Son ellos que le han acompañado en cada uno de sus proyectos y por los que se levanta cada día con el mejor de los ánimos. Con su esposa mantiene uno de sus emprendimientos la venta de prendas de vestir pintadas a mano, negocio con el que además ha comenzado a participar en ferias y exposiciones artesanales.

Radio, televisión y la gastronomía

Su éxito en la radio y la televisión ha sido gracias a su creatividad, prueba de ello que en un canal local acumuló una década de experiencias como presentador y generador de contenidos de entretenimiento y además como comunicador social.


Como parte de su empuje para con la vida también llegó a emprender junto con un grupo de amigos con la apertura de un restaurante donde le tocó desempeñarse hasta de chef.


En esta faceta le encontró el sabor de la gastronomía, pues es otra área artística donde le encantaba además emplatar y aunque al final el negocio sucumbió consideró que fue una experiencia de aprendizaje.


“Los emprendedores necesitan apoyo y en especial los que se encuentran en los pueblos donde no encuentran un mercado”, agregó.


Planes a corto y mediano plazo


Entre sus planes primordiales se encuentra culminar sus estudios universitarios, impulsar junto con un grupo de amigos el emprendedurismo a través de la organización de emprendedores locales.


“Deseo además llevar mi arte más allá de donde he llegado en la actualidad”, manifestó.


Sumado a ello, seguir promoviendo el arte de la pintura en los centros educativos a través de los talleres gratuitos que realizó. “Ahorita al menos llegar a todos los centros escolares del casco urbano y luego a la zona rural”.


Cita


-Talanga es un pueblo que merece mejor suerte. Es un lugar hermoso.



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